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sábado, 1 de marzo de 2014

El colapso de la democracia europea, por Noam Chomsky

Chomsky (ver noticia biográfica al pié): 
El colapso de la democracia europea

Las democracias europeas llegaron al colapso total, independientemente del color político de los gobiernos, porque las decisiones las toman dirigentes y burócratas de Bruselas no electos, aseguró este viernes aquí el lingüista estadounidense Noam Chomsky.

Al participar en el Festival de las Ciencias en el Auditorio de Roma, Chomsky advirtió que con las destrucción de las democracias en el Viejo Continente se va hacia las dictaduras.

En particular, opinó que en Italia la democracia desapareció cuando en noviembre de 2011 arribó al gobierno el ex comisario europeo, Mario Monti, designado “por los burócratas de Bruselas” y no por los electores, en referencia a la Comunidad Europea (CE).

Pero dijo que el fenómeno es universal y que la sociedad actual va hacia la plutocracia (1). “Hasta el Wall Street Journal ha descrito que la democracia estadunidense está al borde del colapso, pues todo gobierno, sea de derecha o de izquierda, sigue la misma política, decidida por grupos de banqueros y burócratas”, afirmó.

Según Chomsky, tanto en Estados Unidos, como Europa la agenda política es dictada por los intereses particulares de grandes grupos financieros y bancarios, que tienen como objetivo principal la destrucción del sistema previsional que fue una de las principales conquistas europeas de la postguerra.

Dijo que el concepto ha sido muy bien sintetizado por el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, quien en una reciente entrevista reconoció que el contrato social ha muerto.

“Esto quiere decir que la política sólo sirve para enriquecer a los banqueros”, precisó el también lingüista.

Advirtió que incluso internet y los nuevos medios, espacios y lenguajes innovadores que para muchos podrían contribuir a romper el circulo vicioso del poder, implican peligros.

“Me parece que a menudo los nuevos medios llevan hacia una visión más estrecha del mundo, porque las personas son atraídas por medios que expresan exactamente su misma concepción de las cosas”, dijo.

Explicó que mientras que los diarios todavía pueden presentar opiniones diferentes, en un blog por internet existe solamente una.

“Depende mucho de como se usan estos medios. Pueden ser un bien al ampliar nuestros horizontes, pero también un mal”, sintetizó.

El lingüista también se refirió al neoliberalismo como “un gran ataque contra la población mundial, el más grande ataque ocurrido en los últimos 40 años”.
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1: plutocracia: (Del gr. πλουτοκρατία, gobierno de los ricos). 1. f. Preponderancia de los ricos en el gobierno del Estado. 2. f. Predominio de la clase más rica de un país. (RAE)
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Noticia Biográfica: Avram Noam Chomsky (Filadelfia, Estados Unidos, 7 de diciembre de 1928) es un lingüista, filósofo y activista estadounidense. Es profesor emérito de Lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y una de las figuras más destacadas de la lingüística del siglo XX, gracias a sus trabajos en teoría lingüística y ciencia cognitiva. Es, asimismo, reconocido por su activismo político, caracterizado por una fuerte crítica del capitalismo contemporáneo y de la política exterior de los Estados Unidos. Se ha definido políticamente a sí mismo como un anarquista o socialista libertario. Ha sido señalado por el New York Times como "el más importante de los pensadores contemporáneos".

jueves, 7 de noviembre de 2013

FECHA DE LA DEMOCRACIA... QUE EL GOBIERNO NO QUIERE RECORDAR



"... un episodio que este miércoles 30 de octubre fue transmitido en directo por esta radio, un supuesto homenaje que se le hizo apresurada y torpemente en el Gobierno al ex presidente Raúl Alfonsín, al recordarse el trigésimo aniversario de su victoria electoral en 1983. Todo fue patético. Sin embargo, el patetismo de un homenaje mal encarado, absolutamente desorganizado, en donde claramente se prefirió que no fuera nadie, se vio agravado por la presencia de algunos remanentes ochentistas del radicalismo, a los que, de alguna manera, se los está denominando, casi en tren de chascarrillo, alfonso-kirchneristas.

También hubo algún acto, donde remanentes de la vieja guardia que han resuelto alinearse por razones muy pragmáticas al actual gobierno, intentaron reivindicar a Alfonsín desde la perspectiva de su actual adhesión al gobierno de Cristina Kirchner, como si realmente ella fuese una continuidad ideológica, doctrinaria y metodológica con el gran demócrata, el padre de la democracia.

En este caso, en este supuesto homenaje, el patetismo fue doble. Primero, por la grosería de una convocatoria mal armada, mal preparada, improvisada y desprovista de toda convicción, incluyendo el intento absurdo e infantil de Juan Manuel Abal Medina de situar a Alfonsín en la misma liga de Kirchner y Cristina, alegando que ambos lucharon contra “las corporaciones”. Habría que recordarle a Abal Medina que una de las corporaciones que le hizo la guerra permanente a Alfonsín fue el sindicalismo, que le descerrajó trece paros nacionales. Habló Abal Medina de las corporaciones que enfrentó Alfonsín. Él hizo frente, ciertamente, a la entonces intacta corporación militar, a la jerarquía católica preconciliar, a un gobierno norteamericano. Lo hizo porque él fue enfrentado por una virulenta y beligerante burocracia sindical. De eso, Abal Medina no dice ni una sola palabra. Ahí estaban, en los homenajes del kirchnerismo, Leopoldo Moreau y los últimos remanentes desoladores de aquella generación."

lunes, 4 de noviembre de 2013

VOTAR ES ELEGIR MANDATARIOS, NO REYES NI REINAS - Pepe Eliaschev


Parte del Editorial del programa del 30 de octubre de 2013, que el Sr. Eliaschev tituló:
PALABRAS PARA RECORDAR, porque en la primera parte de ese Editorial se reprodujo la entrevista que el propio Sr. Eliaschev efectuó al Presidente Raúl Alfonsín "el 14 de agosto de 2008, cuando el doctor Alfonsín ya estaba en su lecho, enfermo, en su departamento de la avenida de Santa Fe. Sería el último reportaje que dio en su vida."

...
Para que, de alguna manera, el trabajo de un hombre de radio, un periodista, sirva, hay que preocuparse, lo consiga o no hacer, por darle a la audiencia elementos de juicio, sobre todo a lo más jóvenes. [i] y [ii]

El 30 de octubre de 1983, esta fecha que estamos recordando, es el corolario de una peripecia que arranca en su última etapa el 14 de mayo de 1982, con la derrota militar argentina en las Malvinas.

El 1º de julio de ese año asume como presidente el general Reynaldo Bignone, el último dictador militar, y levanta la veda política. Ese mismo día, Raúl Alfonsín[iii] congrega, en la Federación Argentina de Box, en la calle Castro Barros, más de 8.000 militantes, inaugurando la temporada de retorno a la democracia.

El 7 de diciembre de ese mismo año de Malvinas, se anuncia la fórmula presidencial Raúl Alfonsín – Víctor Martínez.

El 18 de enero de 1983, muere Arturo Illia.

El 4 de febrero de 1983 se anuncia la fórmula rival de Alfonsín, la de Fernando de la Rúa – Carlos Perette.  Ese verano, Alfonsín viaja a Europa iniciando un rico período de tratativas internacionales. Visita al Papa, y se entrevista con los presidentes de Venezuela, España, Francia, Italia, además de reuniese con los exiliados argentinos en esos países.

El 25 de abril, en Buenos Aires, denuncia el pacto militar sindical [iv] y el 28 de abril, la Junta Militar emite su “Informe final sobre la lucha contra la subversión”, tratando de excusarse y auto amnistiarse.

El 2 de mayo, Alfonsín ratifica la denuncia de ese pacto y, concretamente, acusa a las 62, a Lorenzo Miguel y a la jerarquía sindical peronista como responsables de un pacto con los militares.

El 29 de julio de 1983, la Convención Nacional de la UCR elige la fórmula Alfonsín – Martínez tras celebrarse internas en todo el país.

El 31 de julio, De la Rúa retira su candidatura.

Recién el 5 de septiembre el peronismo elige la fórmula Ítalo Luder – Deolindo Bittel, apenas 55 días antes de las elecciones.

El 23 de septiembre, el dictador Bignone emite la ley de pacificación 22.924 de autoamnistía, condenada claramente por el radicalismo y Alfonsín, mientras que el candidato peronista la admite y dice que es inevitable.

El 27 de octubre, en acto de cierre de campaña, un millón de personas se congregan ante el Obelisco y en al 9 de Julio. Los números finales de las elecciones del 30 de octubre le dan a Alfonsín el 52% y al peronista Luder el 40%. Por Luder votó en aquel momento el Partido Comunista y también el Partido Socialista Popular[v], de donde proviene el socialismo santafesino de hoy.

El 10 de diciembre asume Alfonsín la presidencia de la Nación, con mayoría plena en Diputados (129 de 254), pero lamentablemente en una patética minoría en el Senado. Pese al 52% de los votos, el radicalismo tendrá solamente 18 senadores de los 46 de la cámara alta, lo que habrá de implicar la derrota inminente en la ley de reforma democrática de los sindicatos.

Alfonsín fue un hombre de una enorme generosidad republicana. Le propuso a Luder presidir la Corte Suprema de Justicia, ofrecimiento que el candidato peronista no aceptó[vi]. Designó a Antonio Tróccoli ministro de interior, a pesar de que había sido un aguerrido rival interno de Alfonsín.

Así se llego al 30 de octubre de 1983. El resto es otra historia. Es una fecha que es menester recordar con particular devoción, porque fue el momento en el que este país, nuestro país, la Argentina, recuperó la herramienta civil de la soberanía política, el voto, para no abandonarla nunca más.

Esa herramienta puede ser distorsionada para convertirse en instrumento al servicio del abuso de poder de las mayorías, algo que Alfonsín nunca hizo, ni intentó siquiera hacer.

Votar es elegir mandatarios[vii], no reyes ni reinas.









[i] Todas las citas al pie son agregados, no pertenecen al texto del Sr. Eliaschev.

[ii] La “Memoria…” de ciertos sectores es, a todas luces, escasa, defectuosa. Y hasta podría pensarse que intencionalmente defectuosa. Por ese motivo, la tarea que intenta este periodista, en este escrito, es de importancia y trascendencia.

[iii] No tiene casi relación con el texto, pero si no acá, dónde pondría este esclarecedor dato sobre Raúl Alfonsín : “Durante la dictadura militar, Alfonsín puso gratuitamente su servicio de abogado para defender opositores y presentar hábeas corpus por los detenidos-desaparecidos, actividad que por sí misma solía significar la muerte.  Realizó varios viajes a América Latina, los Estados Unidos, Asia, la Unión Soviética y Europa, donde frecuentó a los dirigentes de la Internacional Socialista (IS), denunciando la masiva violación de derechos humanos que se estaba produciendo en Argentina. En 1976 fundó y dirigió la revista Propuesta y Control, una de las escasas revistas políticas opositoras en aquellos primeros años del gobierno militar.” Quizás hicieron. Solo digo que NO SE TIENEN DATOS.

[iv]  El 22-8-2002 se publicó esta nota: “”Hasta hoy, la existencia de un pacto militar-sindical a finales de la dictadura fue negada sistemáticamente. Sin embargo, un informe confidencial de la Embajada estadounidense fechado en abril de 1983 asegura que "(Lorenzo) Miguel y otros sindicalistas se han reunido regularmente con oficiales de las Fuerzas Armadas recientemente". Está escrito en uno de los 4.577 documentos desclasificados esta semana por el gobierno norteamericano.” (http://edant.clarin.com/diario/2002/08/22/p-01402.htm)(¿Ud. piensa que los norteamericanos se equivocan en los informes de sus espionajes?)

[v]  La izquierda en Argentina ha tenido actitudes ideológicamente erráticas a lo largo de algún tiempo. Es de esperar que ese sector de los interlocutores políticos se recupere, ya que se ha mostrado imprescindible, en el mundo, en el mejoramiento de la administración del estado a favor de los desposeídos, para que estos no sean botín de guerra de asistencialismos populistas.

[vi] Cabe destacar acá que Italo Luder TAMPOCO participó de la APDH (Asociación Permanente por los Derechos Humanos), y cito sobre esta Asociación: “Esta asociación fue la primera creada en Argentina para hacer frente a las violaciones sistemáticas de los Derecho Humanos que en aquella época comenzaron con la actividad de la denominada AAA. Su primera reunión se llevó a cabo durante el mes de diciembre de 1975 en la Casa de Ejercicios Espirituales que dependía de la Iglesia de la Santa Cruz y fue convocada por Rosa Pantaleón (fallecida el 7 de marzo de 1997) y asistieron: el obispo de Neuquén don Jaime de Nevares, el rabino Marshall Meyer, el obispo Carlos Gatinoni, la doctora Alicia Moreau de Justo, Raúl Alfonsín, Oscar Alende, Susana Pérez Gallart, Adolfo Pérez Esquivel y Alfredo Bravo.” (http://www.derechos.org/nizkor/arg/apdh/20.html)

[vii] mandatario, ria:  (Del lat. mandatarĭus). 1. m. y f. Persona que ocupa por elección un cargo muy relevante en la gobernación y representación del Estado, y, por ext., quien ocupa este cargo sin haber sido elegido.2. m. y f. Der. Persona que, en virtud del contrato consensual llamado mandato, acepta del demandante representarlo personalmente, o la gestión o desempeño de uno o más negocios. (RAE)

lunes, 28 de octubre de 2013

30 AÑOS de DEMOCRACIA - (frag.) ALEJANDRO BORENSZTEIN

El texto que sigue es una parte de un artículo mas extenso.
Pero lo que extiende ese artículo... no aporta nada significativo (desde mi particular punto de vista)...y menos para los que algo hemos leído de los denuedos de Dionisio, el Exiguo, para calcular el año del nacimiento de Jesús. 
Así que no coloco esa parte.
Pero aviso que existe, y que, si algún lector quisiera leerlo... seguramente podará hacerlo.
Así que vaya. (1)

Lo que yo quiero destacar, es lo que sigue:




"De todos modos, creo que hoy domingo 27 es una buena ocasión para festejar los 30 años de aquel domingo inolvidable. Y qué mejor manera de festejarlo que votando una vez más. No le digo ganando porque eso ya es más difícil. Y muchísimo más difícil aún, si usted es parte del único proyecto nacional y popular que existe en la Argentina (de eso hablaremos otro día).


Aquella jornada del 83 marcó el comienzo de una gran esperanza para quienes teníamos menos de 29 años (un tercio del padrón) y votábamos por primera vez.


En mi caso personal, ese domingo gané. Y gané lindo. O sea que arranqué el partido de la democracia con un 1 a 0 promisorio. Nunca hubiera imaginado que tres décadas después estaría 5 a 1 abajo, contando sólo las presidenciales (en una no voté porque estaba afuera, pero de haberlo hecho hubiera obtenido un triunfo vergonzante porque sólo duraron dos años). Teniendo en cuenta que se vota a presidente cada cuatro años, necesitaría 20 años consecutivos de triunfos para dar vuelta el partido y ponerme 6 a 5. Me temo que para entonces me va a importar poco y nada y además, como viene la mano, la veo dificilísimo. Ya un empate me parecería un milagro.


La campaña electoral del 83 fue apasionante, electrizante, coronada por dos inolvidables manifestaciones en la Avenida 9 de Julio, una de las cuales terminó con la famosa quema del ataúd (lo más parecido en estos tiempos sería el “correctivo para la desubicadita”).


Para entonces, la democracia ofrecía dos caminos posibles. Uno era el de Alfonsín, que venía con las banderas de la democratización del país, el juzgamiento del pasado sangriento y el rechazo a la autoamnistía que se habían otorgado los milicos a sí mismos. El otro era el de Luder, que llegaba a los tiros con la consigna de dejar el pasado atrás, no andar revolviendo las cosas y convalidar la autoamnistía militar. Por suerte ganamos nosotros, los buenos, con el 52%. El 40% que sacaron los otros, teniendo en cuenta que la última experiencia laboral la habían hecho con Isabel, López Rega y los Montos, fue demasiado premio. Pensemos que en 2003, los radicales que recién venían de estacionar el helicóptero en el garage, con la candidatura de Moreau sacaron… ¡¡¡el 2%!!!


A aquella diferencia matemática entre Alfonsín y Luder le debemos la piedra fundacional de esta democracia: el juicio a la Juntas.


También le debemos el haber conocido la valentía de los jueces que los condenaron, Gil Lavedra, Arslanian, Torlasco, Valega Aráoz, Ledesma y D’Alessio; la de los fiscales Strassera y Moreno Ocampo, y la de los miembros de la CONADEP Ernesto Sabato, Magdalena Ruiz Guiñazú, Favaloro, Marshall Meyer, De Nevares, Klimovsky, Gattinoni y Graciela Fernández Meijide, entre otros.


A ese mismo episodio le debemos los gritos de indignación de Alfonsín cuando el Compañero Jefe Néstor dijo en la ESMA: “Vengo a pedir perdón de parte del Estado Nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades” llevándose por delante, de ese modo, lo muchísimo que se había hecho hasta ese momento, haciéndose el burro de haber formado parte del gobierno que decretó los indultos, y seguramente de haber votado en el 83 a los que venían a tapar todo.


Por supuesto, también le debemos a esa elección histórica la vergüenza ajena que hoy provoca ver a la falange de propaganda neofascista del gobierno tratando de demostrar que Gil Lavedra, Sabato o Magdalena son la derecha conservadora y que Barone y sus amigos son el progresismo.


A medida que se acercaba la fecha, yo estaba cada vez más seguro de que ganaba Alfonsín. Mi viejo venía de otra generación: “No seas ingenuo, siempre gana el peronismo”. La noche del escrutinio estábamos en familia viendo la tele. Con los primeros resultados, Alfonsín picó en punta. Mi viejo me miraba como diciendo: “Esperá un cachito, no te ilusiones que esto recién empieza” . Cerca de la medianoche, apareció Abelardo Ramos, legendario dirigente del FIP (Frente de Izquierda Popular), indignado porque según él, estaban contando sólo los votos de las mesas de Recoleta y Barrio Norte.


“Los coches que andan festejando y tocando bocina son todos Mercedes Benz, ya van a llegar los votos del conurbano” , gritaba el histórico escritor y político.


La realidad fue que o las urnas del conurbano no llegaron nunca o el Barrio Norte era inmenso, porque la verdad es que los llenaron de votos hasta las orejas.


Aquella noche había nacido un nuevo país.


Comentario al margen: este Ramos es el mismo al que la Jefa confesó recientemente haber votado en 1973, dato que no me suma nada. Preferiría que me cuente a quién votó en el 95, pero no creo que lo haga. Los falsos relatos se deshilachan fácilmente con el tiempo, más temprano que tarde.

Pero hoy es un día de fiesta, así que viejo vaya, vote, gane o pierda. Pero cuando salga del cuarto oscuro acuérdese de Don Raúl. Le debemos más de lo que creemos. Todavía sigo pensando que con la verdadera democracia se come, se cura y se educa. Probemos. Esto recién empieza. Treinta años no es nada."

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1: Nota completa: 

martes, 15 de octubre de 2013

El JUICIO: LA MAYOR HAZAÑA CIVIL DE LA SOCIEDAD ARGENTINA

"Quien olvida su historia está condenado a repetirla"
Marco Tulio Cicerón[1]

“…FUE LA MAYOR HAZAÑA CIVIL DE LA SOCIEDAD ARGENTINA”
Palabras de Pepe Eliaschev [2] y [3] y al presentar su libro “Los hombres del juicio” en el auditorio principal de la Universidad Católica de Santiago del Estero, el 10 de octubre de 2012, organizado por el Instituto Moisés Lebensohn.[4]

“Para mí es una alegría muy grande la posibilidad de recorrer el país y de recorrerlo de manera honorable, hablando, dialogando, planteando ideas, escuchando inclusive matices diferentes. Parece llamativo tener que regocijarse de la posibilidad de dialogar. Es sintomático, además de llamativo. Si nos llama la atención que personas, como las que están acá, hayan tenido la enorme gentileza de acercarse a este auditorio tan cálido de la Universidad Católica de Santiago del Estero, si hay personas que se congregan para escucharse y respetarse, uno se ilusiona con que esto debiera ser lo rutinario. Sin embargo, desafortunadamente, hay una fuerte tendencia en la Argentina a que el diálogo sea remplazado por lo gritos, y el intercambio de ideas por la descalificación. La coexistencia del punto de vista diferente, en cambio, se suprime, en aras de un pensamiento único.

En cada ocasión que me toca presentar Los hombres del juicio,[5] hago inconscientemente un esfuerzo grande para no repetirme y no “poner un cassette”(sic)[6]. Porque hay una historia que está contada en el libro, que, como todo libro, necesita ser leído. Puedo, desde luego, y lo voy hacer, resumirlo, sintetizarlo y de alguna manera proyectarlo, pero no puedo leerlo por ustedes. Es un libro de casi 500 páginas, pero además del producto tangible de papel, cartulina y tinta, hay una historia, un contexto y un momento. Cuando el libro salió, hace exactamente un año, era un momento, hoy es otro, parecido, pero diferente. Entonces, hoy, en octubre de 2012, aquí, en Santiago del Estero, las cosas que les puedo decir, son las siguientes.

Se nos viene predicando hace largos años a los argentinos, de diferentes maneras y con diferentes herramientas, que tenemos que hacer memoria, que no hay sociedad que se pueda sostener, subsistir y progresar elementalmente, si no recuerda de dónde viene y qué es lo que ha vivido. Es un programa totalmente digno de ser tenido en cuenta. ¿Cómo alguien puede negarse a la memoria? Cada comunidad, cada colectividad, cada pequeño grupo tiene sus propias historias, que atesora y de las cuales cree extraer lecciones para que no se repitan las malas experiencias y se perpetúen las buenas. Parecería, en consecuencia, una propuesta anodina por lo obvia. Claro que sí, ¿cómo no vamos a tener memoria?, ¿Cómo no vamos a recordar?, ¿Cómo no vamos a evocar los errores que hemos vivido, las dificultades que hemos afrontado y los logros que hemos acumulado?

Sin embargo, en el escenario específico de la Argentina de estos últimos doce años, la incitación a la memoria ha venido de la mano de un discurso muy particular que, en gran medida, explica el por qué de este libro. Porque si bien, como advierto en la introducción, me considero solo un periodista, tal vez con ínfulas de historiador, pero nada más que eso, un cronista, a menudo el azar y las circunstancias intervienen en la vida. Hay libros que he escrito porque me lo propuse; los programé, los pensé, requirieron mucho trabajo y finalmente fueron publicados. Éste es, en cambio, un libro que “llegó” a mi vida, casi como un hijo no programado y, sin embargo, tan querido como si hubiera sido planificado.

¿Cómo llega a mi vida este libro, por qué acepto el desafío de escribirlo y cómo me transforma este libro, escrito y producido con una pasión que no creo haber sentido con otros libros míos? Desde luego, Lista Negra, en 2006, es un libro apasionado, surgido en un momento muy difícil de mi vida privada y profesional, pero Los hombres del juicio se vincula con mi historia personal como hombre de aquella generación, al que no le contaron las cosas, sino que las vivió como periodista, como ciudadano, como hombre politizado. Al juntarse estas dos instancias, nace este libro.

En cada ocasión, en cada momento, toda presentación de un libro permite o evoca situaciones diferentes. Ahora, en octubre de 2012, la idea de la memoria, recordar de dónde venimos en lo inmediato, se asocia en la Argentina no solamente con un discurso vagamente de modo, sino con un preciso programa de acción gubernamental.

El disparador central de Los hombres del juicio es, en lo personal, haber sido convocado por los señores jueces de la Cámara Federal[7] para escribir esa historia. Más que para escribir un libro, me pidieron que escuchara lo que ellos mismos querían contar. “Necesitamos contar nuestra historia. ¿Contamos con tu oído? ¿Estás en condiciones de escucharnos y, de algún modo, ayudarnos a reconstruir esto?”. Dije que sí. De todos modos, esto ya estaba inscripto en mí desde cuando, allá por 2004, escuché al entonces presidente de la Nación, como lo escuchamos todos, pidiendo “disculpas” por los veinte años de lo que llamó “el silencio de la democracia en materia de derechos humanos”.

Tuve durante largos días la sensación de haber enloquecido. ¿De qué silencio hablaba Néstor Kirchner, un presidente al que no había votado, pero al que había conocido cuando ya ejercía el cargo en la Casa Rosada, con el que había dialogado y al que le había deseado, naturalmente, éxitos? Kirchner había logrado inicialmente, de parte mía, una escucha. Me parecía atendible lo que decía. Aquella Argentina de 2003 era un muerto clínico, un país cuyo cardiograma daba una línea recta. Ésa era la Argentina de 2003. ¿Cómo no desearle éxito a un compatriota que había sido votado por apenas el 22% de los ciudadanos pero que se disponía a encarar la reconstrucción de la Argentina, o a continuar lo que ya había comenzado, meses antes, otro presidente? A los pocos meses, la vida me y nos golpeó cuando se lo escuchó a Kirchner decir desde el predio de la Escuela Mecánica de la Armada que pedía “disculpas” en nombre de un inexistente “silencio” de la democracia. Me dije, como muchos, ¿qué silencio?, ¿qué disculpas?, ¿qué democracia? O me habían contado una historia inexistente o yo no había estado en la Argentina cuando regresé del exilio con mi familia y pude asistir al desarrollo de un juicio a los integrantes de las juntas militares que habían gobernado durante siete largos años a nuestra patria.

Después me di cuenta de que lo de Kirchner no era un acto fallido, era un programa de acción. Para Kirchner, el país había comenzado en mayo de 2003 y para atrás de esa fecha casi nada servía. Sin embargo, antes de Kirchner, este país, en lo tocante a esta temática, había hecho algo excepcional. Yo estaba seguro de que era algo excepcional, histórico. Presumía (y al escribir este libro así lo verifiqué), que era algo sin precedentes. Sin embargo, se hablaba, allá por los años ’80, del juicio de Nüremberg tras la Segunda Guerra Mundial, y se decía que el juicio a las juntas fue el “Nüremberg argentino”.

Nüremberg es la ciudad alemana en donde nació el nazismo entre fines de los años ’20 y comienzos de los años ‘30 del siglo XX. Los primeros grandes actos de Hitler en la década del ’30 fueron en Nüremberg, y fue en Nüremberg, con la Alemania nazi ya derrotada, rendida, capitulada y ocupada, donde se organizaron los grandes juicios a los principales criminales de guerra nazis. Por eso, lo del “Nüremberg argentino” es una frase hecha sin sentido, que compara el merecido juicio a los criminales de guerra nazis, sustanciado en suelo alemán, naturalmente que con leyes de los países vencedores, por jueces norteamericanos, soviéticos, ingleses y franceses. Alemania era en 1946 un país ocupado y esos jueces habían sido designados por las potencias ocupantes. La Argentina de 1983, en cambio, no era un país ocupado. Era un país que acaba de sacarse de encima un régimen nefasto y comenzaba a recorrer lentamente, con muchísimas dificultades, el camino del regreso de la refundación de la democracia. Eso fue lo que sucedió de verdad.

Eso es este libro: respondo básicamente a esta convocatoria, tanto desde el punto de vista histórico como desde el punto de vista político. No solamente para desmentir que no hubo ningún silencio antes de 2003. En todo caso, sin pretender ser psicoanalista de ningún presidente, el pedido de disculpas de Kirchner habla de su propio silencio: fue él quien permaneció en silencio durante la dictadura militar. La historia demuestra que entre 1983 y 2003, nada menos que durante veinte años, no hay registro de que Kirchner y su esposa hayan tenido ninguna preocupación personal por los derechos humanos.

Los hombres del juicio fue escrito para hacer frente a esta utilización nefasta de la memoria, consumada para entusiasmar a las generaciones jóvenes, al precio de una distorsión colosal de lo que sucedió realmente. Quienes hemos tenido y tenemos pasión por la historia argentina sabemos que esa historia, como las de cualquier otro país del mundo, admiten diferentes versiones. Hoy, en una Argentina especialmente crispada, la discusión sobre la revisión de la historiografía es permanente. Podemos encontrar en los viejos países de Europa, o en la propia América Latina, escuelas diferentes y pensamientos matizados, pero no conozco otro país en el que la revisión rutinaria de la historia sea una actividad hecha tan fervorosamente como en la Argentina. Recuerdo que en la escuela secundaria vivíamos un enfrentamiento permanente entre rosistas (“nacionalistas”) y antirrosistas (“liberales”), con frecuentes apelaciones a supuestas líneas históricas (San Martín, Rosas, Yrigoyen, Perón, por ejemplo) y en un permanente debate sobre qué sucedió de verdad en el pasado.

En Los hombres del juicio los jueces cuentan su historia, pero para contarla lo hacen como si estuvieran hablando del presente. No sucede a menudo. No le pasa con frecuencia al periodista o al cronista que se crucen de manera tan maravillosa estas dos circunstancias: contar algo que sucedió, y que tiene mucho que ver con lo que está sucediendo. Porque, ¿qué pasó con esa utilización oportunista de la memoria hecha por el Gobierno? Era parte de la construcción de lo que, años más tarde (ya estamos hartos de esa palabra) formó parte del llamado “relato”. Para el Gobierno, en la Argentina todo comenzó en 2003. Antes, hubo veinte años de silencio. No hubo juicios. No se castigó a nadie. No se juzgó a nadie. No se investigó a nadie. Llegaron los Kirchner y recién entonces comenzó la justicia, se reanudaron los juicios, se investigó y se castigó. Era indispensable y necesario que esta historia fuera contada, porque los que no la vivieron, los más jóvenes, inexorablemente arrastrados por el machacar de la publicidad oficial, podrían llegar a convencerse de que, efectivamente, la historia es lo que se está contando ahora desde el poder. A los argentinos no nos “pasaron” cosas. Yo rechazo esa forma verbal, “nos pasaron”. Los argentinos somos responsables, por omisión o comisión de nuestra historia, de nuestro pueblo. ¿Somos responsables de Videla? ¿Los alemanes fueron responsables de Hitler? ¿Los rusos lo fueron de Stalin? No en un sentido literal. No se tome la frase al pie de la letra. No estoy diciendo que los pueblos sean siempre las víctimas culpables de los regímenes abominables que se encaraman sobre ellos.

Este libro explora una serie de antecedentes internacionales poco citados, incluyendo regiones situadas en las antípodas de la Argentina, como por ejemplo un país de apenas ocho millones de habitantes, en Extremo Oriente, llamado Kampuchea o Camboya (su vieja denominación), donde fueron asesinados tres millones de habitantes. Tres millones fueron masacrados por un régimen maoísta para el que era necesario crear una sociedad “nueva”, eliminando todo lo se estimaba podrido en esa sociedad. Fue un terrible genocidio. No creo, en cambio, que, en sentido estricto,  haya habido un “genocidio” en la Argentina; aquí hubo una cruel matanza, lo que es terrible, pero diferente. Uno imaginaría que luego de un genocidio como el de Kampuchea (tres millones de personas sobre ocho millones de habitantes), deben haber habido juicios fenomenales. No los hubo. Mientras escribía este libro, terminaba el único juicio hasta ahora conocido de uno de los criminales de guerra de Kampuchea, que ya tenía casi 90 años y sigue siendo el único procesado. Esto me hizo pensar sobre la excepcionalidad argentina.

Si he sido y soy a veces tan inconformista, tan exigente para con nosotros, tan poco dispuesto a creer que seamos maravillosos, aquí me encontraba con un episodio fenomenal de nuestra historia reciente. Fenomenal por donde se lo mire. Hay que hacer un esfuerzo por situarse en la Argentina del 10 de diciembre de 1983. Se retira del gobierno un régimen nefasto, tras siete largos años de haber llevado al país a una guerra, haber provocado una debacle económica y social, modificado de manera irreversible y nefasta la estructura de la economía argentina, y haber ejecutado una técnica de guerra sucia antisubversiva que terminó con una matanza sin precedentes, asociando para siempre a la Argentina con una palabra que antes no existía: desaparecidos. Ese gobierno se derrumba, en gran medida por sus propios errores, disparates, diferencias internas, corrupción y también, desde luego, por la resistencia que lentamente le oponía la sociedad civil, sobre todo después de la derrota de Malvinas.

Pero el gobierno que salió electo al cabo de esa dictadura, tras verificarse la primera derrota electoral del peronismo en su historia política y en democracia, llega a la Casa Rosada sin tener control del Senado. Episodio central: sin mayoría en el Senado, el presidente Raúl Alfonsín sólo la tenía en la Cámara de Diputados. Sin embargo, a las 48 horas de prestar juramento como presidente de la Nación con un país destruido en el cual la guerra de Malvinas había sucedido prácticamente “anteayer” y los mandos militares eran esencialmente los mismos que habían gobernado el país durante siete años, este individuo, este presidente de la Nación, firma un decreto ordenando que comiencen los trámites para juzgar a las juntas. Son dos decretos, en realidad: uno dirigido a juzgar a las juntas militares y otro, a menudo olvidado, a las cúpulas de las organizaciones guerrilleras. Ésta es la historia. Habían pasado solo 48 horas de jurar como presidente, durante las cuales firma también un decreto anulando la autoamnistía que los militares se habían concedido a sí mismos, una autoamnistía aceptada por el candidato presidencial del Partido Justicialista, Ítalo Luder. Pese a esto, el presidente Alfonsín invita al Dr. Luder a que presida la Corte Suprema de Justicia. Luder se niega.

El presidente Alfonsín funda de inmediato una Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP). El justicialismo se niega a integrarla. Y comienza el juicio. Sobre la base del informe de la CONADEP, de la que no participó el justicialismo, se llega a la estimación: hubo más de 8000 desaparecidos. Sobre ese informe, sobre los hallazgos de ese informe, sobre esas 8000 historias de vida, cuyo destino fue consignado por el informe de la CONADEP, se edificará el alegato histórico de Julio Strassera, al que le dedico dos largos capítulos de mi libro.

Strassera estructura su alegato sobre los datos recabados por esa CONADEP de la que no había formado parte el justicialismo. Estas fueron las condiciones reales. En 1985 se llega a la sentencia final, a mi modo de ver uno de los capítulos más vibrantes del libro, porque tras la famosa oración de Strassera (“Señores jueces: Nunca más”) la Cámara finalmente emite su veredicto, detallado en el libro.

La Cámara Federal condena a uno por uno a los procesados. En muchos casos, no condena lo que no puede condenar. Porque, ¿cuál era la única herramienta legal con la que la Cámara contaba? Los jueces solo pueden administrar justicia con la ley existente al momento de consumarse un delito. No se puede inventar una ley para delitos perpetrados antes de esa ley. Hay que manejarse con la jurisprudencia existente. ¿Qué había en enero de 1984 en la jurisprudencia argentina? El Código Penal del siglo XIX. No existía la figura de crímenes de lesa humanidad. No existían los tratados de San José de Costa Rica. Todo era “a pico y pala”. ¿Qué hace, pues, el fiscal Strassera? ¿Cómo hace para demostrar los crímenes y llevarlos ante la Justicia?

Es que, en verdad, no consta que, con sus propias manos, Videla torturó o mató, ó que Massera torturó o mató. Dieron las órdenes para que otros lo hicieran, pero ¿eso se puede demostrar? La Justicia tiene que recoger pruebas documentadas, no puede limitarse a acusar con el dedo y condenar. Recoge testimonios y acredita documentos que le permitan al tribunal decidir que el personaje acusado es responsable y culpable de un delito. Al culpable le corresponde una pena. Pero, ¿con qué criterio se aplica? Otra vez, con lo que hay, “a pico y pala”. Estamos 1984 y solo existe en vigencia el Código Penal de una época previa no solo a la televisión, o a Internet, sino a la propia radio.

Reproduzco en el libro fotos conmovedoras tomadas durante un juicio durante el cual no existía Internet, y casi no existía la TV por cable. Esa Argentina de hace treinta años era, comparada con 2012, precámbrica. Los juicios se sustanciaban escribiendo la documentación en máquinas de escribir y los expedientes se cosían con hilo. En esas condiciones heroicas, con unas fuerzas armadas cuyas cúpulas estaban prácticamente intactas, se llevó adelante la causa. Hay que ver las fotos para ver cómo se presentaban ante la Cámara personas como Massera, Videla, Viola y los otros, de uniforme, sonrientes, engominados. No se imaginaban lo que habría de suceder. ¿Cuál es la sabiduría histórica con la que maneja el fiscal Strassera? Él sabe que son culpables, son asesinos, pero no basta con que lo diga, debe demostrarlo. Así se construye el concepto de la “autoría mediata” de los crímenes. No solamente asesina quien lo hace con sus manos, sino que el que da la orden explícita de mandar a asesinar. Pero para que esto pueda demostrarse, es necesario acreditar ante la Justicia la cadena de responsabilidades que van de la orden al acto. ¿Cómo demostrar la responsabilidad de un presidente? Videla resultará convicto como el homicida de 63 seres humanos. ¿Por qué “sólo” 63 homicidios? ¿Es que acaso Videla sólo mato 63 personas? No. Mandó a matar a muchos más, pero la Justicia solo pudo certificar sus “huellas digitales” como autor a la distancia de 63 asesinatos.

Es muy fácil acusar de “silencios”, de impunidad, de leyes “del perdón” a lo actuado en esa época. Se juzgó en un escenario político donde, por ejemplo, el Senado era una cámara enfrentada al Gobierno, una época en la que hubo tres levantamientos militares contra el estado de derecho, un ataque terrorista a un regimiento militar (La Tablada, 1989) y, como si esto fuera poco, trece paros generales ejecutados por la CGT. Comparemos: ¿cuándo fue la última huelga general en la Argentina y cuántas hubo en los últimos diez años?

Esto me llevó, finalmente, a concluir, absolutamente convencido, de que el juicio a las juntas iniciado en 1983 fue la mayor hazaña civil de la sociedad argentina. Las cosas deben ser valorizadas y puestas en contexto en función del momento, no de cualquier manera y no en cualquier circunstancia. Esto es esencialmente lo que vine a decir y lo que dice Los hombres del juicio.

He aquí un episodio del que podemos sentirnos realmente orgullosos, porque la aspiración de aquel gobierno nunca fue juzgar a todos los criminales. Por supuesto, quedaron millares de delitos impunes. Claro que sí. Era inevitable. ¿Qué gobierno civil podría haber juzgado a siete, ocho, nueve mil oficiales de las Fuerzas Armadas, si cuando se produjo la primera rebelión carapintada no había tropas que formalmente respondieran a la Casa Rosada para reprimir a los insubordinados?

¿Por qué esta historia debía ser ocultada?

¿Por qué este logro general tenía que ser ninguneado?

¿Por qué este orgullo, que va más allá de un partido y es del estado de derecho de la Argentina, debía ser relativizado?

La actual Presidente ha llegado a decir que el Dr. Strassera fue un “juez de la dictadura”, justo ella, que jamás firmó como abogada “exitosa” ni un solo hábeas corpus en defensa de un desaparecido, como tampoco lo hizo su marido. Ante la necesidad de armar este famoso “relato” les fue entonces necesario suprimir situaciones, usando el “photoshop de la historia”. Una historia fue ignorada y cambiada como quien modifica una fotografía en un laboratorio digital, para que no se recordara, ni se tuviera en cuenta, hechos sucedidos.

La Argentina padeció y padece infinidad de tropiezos, derrotas, fracasos y frustraciones, muchas más que las que quisiera como argentino. Pero este juicio se hizo. ¿No fue suficiente? Fue lo que se pudo. ¿Se condenó a 14 y eran 2000 los asesinos? Es probable, pero en 1990, cinco años después del veredicto, un gobierno justicialista indultó y dejó en libertad a las personas condenadas. Los indultos que firmó un presidente justicialista no fueron solo para un puñado de personas, como Videla, Massera y compañía. Fueron más de 200 los indultados.

Quiere decir que la democracia, así y todo, rengueando, con una mayoría en una sola Cámara, y con un proceso político terriblemente adverso, había logrado condenar a 200 y había determinado algo importantísimo: el único crimen que no prescribiría es la desaparición de niños, la supresión de identidad. Para eso, nunca se admitiría el argumento de la obediencia debida.

Cuestión de acuciante actualidad, los argentinos todos los días atravesamos por esta curiosa situación: se está contando la historia desde un poderoso aparato estatal que maneja recursos como nunca antes hubo, controlando medios como nunca antes. Siguen claramente una decisión, una línea, un lenguaje y unas consignas que se aplican a lo largo y ancho de toda la República Argentina.

Este libro se inscribe, en consecuencia, en ese camino: recuperar verdades esenciales. Estaré reconocido toda mi vida para con estos hombres que me confiaron la historia sus vidas. En este libro se detallan sus peripecias existenciales. No es un libro de doctrina, soy solo un cronista. ¿Por qué es importante conocer sus vidas? ¿En dónde estudio Strassera? ¿En qué colegio? ¿Cómo era su familia? ¿Cómo se ganó la vida? ¿Cómo se hizo abogado? ¿Cómo llegó y fue su carrera judicial? ¿Quién era? ¿Cuál era su vida cuando lo llamaron y le dijeron que sería el fiscal del juicio a las juntas? Me pareció importante humanizar, personalizar, individualizar, a los actores de este proceso histórico, porque permite entender y contar nuestras propias vidas. ¿En qué barrio se criaron? ¿Sabían que Gil Lavedra fue cadete del Liceo Militar y antes de egresar participó de una toma de ese establecimiento? ¿Sabían que Arslanian, que por cierto es peronista, se agarró a trompadas con un oficial en la colimba? ¿Cómo llegaron? ¿Cómo juzgaron? ¿De dónde venían? ¿Qué silencios afrontaron? ¿Qué complicidades? Me pareció importante reconstruir este mosaico.

Ojalá que, en definitiva, estas páginas sean ayuda, consuelo y herramienta para que tengamos, al menos, la posibilidad de conocer la otra verdad, la otra historia, puesto que es imponente lo que hoy pasa en la Argentina en materia de distorsión sistemática de nuestra historia más inmediata. Desde el Gobierno quieren contar una historia falsa sobre hechos de hace un siglo, pero ¿pueden distorsionar hechos acontecidos hace treinta años? Ojalá que este libro les complique un poco las cosas.”
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[1] Cicerón: (106-43 AC) Jurista, político, filósofo, escritor y orador romano. Es considerado uno de los más grandes retóricos y estilistas de la prosa en latín de la República romana.

[2] Pepe Eliaschev (Buenos Aires, 1945). Periodista de vastísima trayectoria. Actualmente, y entre otras participaciones periodísticas, tiene un programa radial los días hábiles, de 17 a 19 hs. en Radio Mitre (790). Anteriormente se desempeñó en Radio Nacional (870) durante la primera parte de la presidencia del Dr. N. Kirchner, hasta que alguna de sus opiniones (o muchas) provocaron que fuera despedido. Fue director de Radio Municipal (de la Capital Federal) (710 – emisora ahora conocida como “la 10”) durante la presidencia del, quizás, Dr. C. S. Menem,  precisamente en la época en que esa radio fue vendida al Sr. Marcelo Haddad, de presumible amistad con el Sr. Menem. El Sr Eliaschev elabora y propala una Nota Editorial en cada uno de sus programas. En otras épocas, en su programa la propalaba 2 veces. En esta temporada lo hace pasadas unos minutos las 18 hs. (cosa que muchas veces me hace demorar mi entrada al ISFD, ya q suelo escuchar esas notas). La página web del Sr Eliaschev es: http://www.pepeeliaschev.com/ Y encabeza esa página con estas palabras: “Éste es mi sitio en la web. Es un seguro contra incendios. Es un cuaderno de bitácora. Es un plan de ruta que muestra lo recorrido. Es una fe de erratas. Es una manera de rendir cuentas. Despliego mis trabajos en un sitio web desde 1995. Aquí está todo lo dicho, escrito y mostrado por mí estos años. Puro trabajo. Transparencia total.” Recomiendo visitar; esa página cuenta con un buscador que facilita la investigación de los múltiples temas tratados.

[3] NOTA ER: No siempre estoy de acuerdo con este periodista. Muchas veces estoy en franco desacuerdo. En ocasiones, hasta me irrita su postura. Pero algunas otras veces sus opiniones me parece de una claridad luminosa (¿o será de luminosa claridad?) Otro de los atractivos que encuentro en sus discursos es el manejo excelente que hace del idioma castellano. Como decía más arriba, a veces me irrita… aún usando muy bien el castellano.

[4] Moisés Lebensohn (Bahía Blanca, 12 de agosto de 1907- 13 de junio de 1953) fue un periodista, abogado y político argentino que dirigió la Juventud Radical y más tarde fue uno de los fundadores del Movimiento de Intransigencia y Renovación o M.I.R y si bien nunca alcanzó cargos públicos de gran relevancia, es considerado como uno de los ideólogos fundamentales del sector de la intransigencia de la Unión Cívica Radical.

[5] Juicio: Con la sola palabra “juicio” el Sr. Eliaschev hace referencia al “juicio a las Juntas”.  Se conoce como Juicio a las Juntas el proceso judicial realizado por la justicia civil (por oposición a la justicia militar) en la Argentina en 1985, por orden del presidente Raúl Ricardo Alfonsín (1983-1989) contra las tres primeras juntas militares de la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) debido a las graves y masivas violaciones de derechos humanos cometidas en ese período.
La sentencia condenó a algunos integrantes de las tres primeras juntas militares a severas penas. Éstos fueron indultados en 1990 por el presidente Carlos Menem. A partir de 2006 la justicia comenzó a declarar inconstitucionales los indultos decretados.
El 15 de diciembre de 1983, cinco días después de asumir como presidente, Alfonsín sancionó los decretos 157 y 158. Por el primero se ordenaba enjuiciar a los dirigentes de las organizaciones guerrilleras ERP y Montoneros; por el segundo se ordenaba procesar a las tres juntas militares que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas.
El mismo día creó una Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas CONADEP, integrada por personalidades independientes para relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones de derechos humanos, y fundar así el juicio a las juntas militares.

[6] Este es un error extraño. En una nota más arriba, yo ponderaba el correcto uso del castellano del Sr. Eliaschev. Pero, acá debo intervenir, la palabra castellana es “casete”: “(Del fr. cassette). 1. amb. Cajita de material plástico que contiene una cinta magnética para el registro y reproducción del sonido, o, en informática, para el almacenamiento y lectura de la información suministrada a través del ordenador.” RAE.

[7] Cámara Federal es el “nombre corto” de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Ciudad de Buenos Aires. Para la fecha del juicio a las juntas (Inicio: Cámara Federal es el “nombre corto” de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Ciudad de Buenos Aires. A la fecha del juicio a las juntas (Inicio: 22-4-1985; sentencia 9-12-1985) loss jueces eran: Torlasco, Gil Lavedra, Arslanian, Valega Araoz, Ledesma y D'alessio.

NOTA ER: En la premura de la hora, todas las citas cuyo origen no se ha señalado deben ser entendidas como obtenidas (quizás con tenues retoques) de la democrática Wikipedia.

viernes, 9 de noviembre de 2012

8N - REFLEXION GRAFICA



   Luego de la respuesta a la convocatoria del 13S, J.P. Feinmann tuvo un párrafo verdaderamente triste, el cual no pude comentar en su momento porque la empresa -Telefonica- que consiguió el monopolio de las comunicaciones en épocas del menemato... (Y LO MANTIENE AUN HOY).. digo, esa empresa, durante casi 2 meses, no cumplio con su obligación de brindar el servicio por el que yo pagaba puntualmente.


   En el triste párrafo de Feinmann, y segun su sectario punto de vista, este señor habla de la envidia y odio que las mujeres sentirían por la Presidente Fernández.
Uno de los motivos de esos sentimientos negativos sería, siempre según las enfebrecidas elucubraciones de nuestro filósofo de entrecasa, envidia por la belleza de la señora Fernández.

   Yo me pregunto si se encuentra en esta manifestante del 8N motivos para envidiar alguna posible belleza primermandataria.

viernes, 15 de junio de 2012

REINA MADRE - RAUL PORCHETTO

REINA MADRE


Artista: Raul Porchetto.
Canción: Reina Madre.
Album: Reina Madre.
Año: 1983.
Origen: Argentina.
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http://www.youtube.com/watch?v=iHMap_BiYaA
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Sonriendo despidió a su madre
iba al sur del Atlántico
El reino lo ordenaba
es que unos salvajes
osaron molestar
el orden imperial 
y pagarán


Tanques, aviones, 
barcos y municiones.
Madre, estate tranquila
el mundo así camina.
Son del sur de la tierra,
¿qué nos podrán hacer?
somos distintos, somos mejores.


Pero madre, 
¿qué está pasando acá?
son igual a mi
y aman este lugar 
tan lejos de casa
que ni el nombre me acuerdo.
¿Por qué estoy luchando?
¿Por qué estoy matando?


Hoy la Reina pasea entre los jardines
el sol besa sus rosas, la vida le sonríe
el Parlamento cuida que todo siga igual,
que nada perturbe su calma.


Luego tendrá una premier de cine
de un director famoso
que cuenta los flagelos
de la guerra y los hombres
y se emocionará y aplaudirá su buen final


Pero madre,
¿qué está pasando allá?
eran igual a mi
y aman ese lugar 
tan lejos de casa
que ni el nombre me acuerdo
¿Por qué estuve luchando?
¿Por qué estuve matando?

miércoles, 6 de junio de 2012

LAS COSAS QUE PASAN. - PIERO

(Una de las prohibidas....)
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http://www.youtube.com/watch?v=FBVHPnlVmao
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Que lindo es sentarse en la puerta de un bar,
y ver a Buenos Aires pasar y pasar... 
Pasa un cartero en bicicleta 
con telegramas color violeta 
Un patrullero de la policía 
que busca a un chorro hace 15 días 

Pasa el lechero con cara de nada 
vendiendo leche contaminada 
Un escribano serio y cerrado 
tirándole besos a un abogado 
Pasa un político con paso corto 
añorando el congreso con aire absorto.
Pasa un vampiro buscando una mina, 
pero lo violan pasando la esquina 
Pasa el verdugo con su picana 
y al tiempo que pasa me mira con ganas 
Pasan dos tuercas corriendo picadas, 
se cruza una vieja y la hacen pomada.
Pasan los taxis y los colectivos, 
la secretaria de un ejecutivo 
Un jubilado, tangos de antes, 
Jorge Luis Borges, la niña y su amante 
Los 7 locos, los contrabandistas, 
los buenos hombres, los masoquistas. 
Las prostitutas con sus pianistas, 
las curanderas y sus analistas 

Pasa una niña de mil apellidos 
vendiendoselos a los desposeídos 
Pasa un Mercedes con chapa extranjera 
llevando la amante de un tipo cualquiera 
Pasa un Mercedes con chapa oficial 
llevando la amante de un general.
Pasan oscuros los empleados 
clavándole el codo al tipo de al lado 
Pasan oscuros los tipos de al lado 
clavándole el codo a los desocupados. 

Pasan corriendo los estudiantes 
porque los persiguen los vigilantes 
Pasan corriendo los vigilantes 
porque los persiguen los estudiantes 
Pasa un obrero en alpargatas 
con veinte pesos que es toda su plata 
Pasa el ministro de economía, 
le dice: mi hijito no hay mas plusvalía 
Pasan los locos, pasan los cuerdos, 
si no les das corte te dan con el fierro 
Pasa una mina con traje escotado, 
un cura la sigue y cae en pecado. 

Pasan los presos con aire de muerte, 
pasan llorando su triste suerte 
Paso yo mismo y me veo sentado 
mirando a la gente que pasa a mi lado. 

Pasa la guardia del presidente, 
los sables al aire, todos dementes 
Pasa la historia de nuestra nación 
siglo tras siglo sin solución. 

Pasan los gatos, pasan los perros, 
pasan los vivos, pasan lo muertos 
Pasan corriendo, pasan zumbando, 
pasa el silencio, pasa gritando 
Pasa el país y el continente, 
pasa mi vida estúpidamente... 
Mientras estoy en la puerta de un bar, 
viendo a Buenos Aires pasar y pasar.

lunes, 20 de febrero de 2012

DEMOCRACIA e IGNORANTES


(Nota tomada de: http://pijamasurf.com/2012/02/la-democracia-necesita-personas-ignorantes-para-funcionar-correctamente-asegura-estudio/)

La democracia necesita personas ignorantes para funcionar correctamente, asegura estudio

De acuerdo con un estudio reciente elaborado por investigador de Princeton, la democracia necesita multitudes ignorantes para funcionar y no colapsar en la anarquía o la tiranía de los grupos minoritarios.
Uno de las creencias más extendidas en torno a la democracia, incluso entre personas con un conocimiento mediano o mínimo sobre el asunto, es que este sistema político funciona mucho mejor si quienes lo integran son personas interesadas en su entorno social y conocedoras de ciertos temas claves de su vida política inmediata.
Sin embargo, una investigación realizada por un investigador de Princeton podría echar por tierra esta idea. Iain Couzin asegura, por el contrario, que sin grandes multitudes de personas francamente ignorantes, la democracia simplemente colapsa.
Couzin es investigador posdoctoral en la Universidad de Princeton, adscrito al Departamento de Ecología y Biología Evolucionaria de dicha institución y sus intereses académicos se centran en los patrones biológicos de gran escala que resultan de las acciones e interacciones de los componente individuales de un sistema. Couzin estudia los patrones de auto-organización de sistemas biológicos de amplio alcance como ejércitos de hormigas, cardúmenes, parvadas, nubes de langostas y muchedumbres humanas.
En el caso del estudio en cuestión, Couzin y su equipo llegaron a la conclusión de que la democracia, desde su punto de vista, sigue este mecanismo: al interior de una sociedad debe existir un número limitado pero suficiente de personas que sepan todo sobre ciertos temas y que, en consecuencia, actúen como líderes para el resto, mayoría esta que se desintegra cuando surgen numerosos puntos de vista que tiran hacia diferentes direcciones. De ahí que Couzin hable de una especie de “punto medio de la ignorancia”, un sector imprescindible de personas que impidan el derrumbe del sistema en una anarquía caótica de minorías o en la imposición de una de estas para todas las demás. La inclinación por lo popular —fundamentalmente nacida de la ignorancia o el desinterés— es así la base de una sana democracia.
Lo curioso es que estos resultados los obtuvo Couzin estudiando el comportamiento de los peces, específicamente el de las carpillas doradas (Notemigonus crysoleucas) que tienen un gusto natural por el color amarillo. Los investigadores tomaron un buen bonche de estos animales y los entrenaron para que la mayoría de ellos se volviera contra su instinto y nadara hacia un blanco azul, mientras que el resto conservó su preferencia por el amarillo (con un blanco de dicho color que podían seguir).
Cuando los científicos juntaron estos dos grupos, el menos numeroso de peces pro-amarillo fue capaz de dominar a los pro-azules, haciéndolos nadar hacia el blanco amarillo durante un 80% del tiempo que duró la prueba (esto, al parecer, porque el instinto natural los hizo mucho más fuertes para influir en sus compañeros). Sin embargo, cuando se agregaba un pez que no había recibido condicionamiento previo, entonces la preminencia de los pro-amarillo decaía y, al principio, los mayoría pro-azul  tomaba el control de la población. Couzin explica:
Agregar esos individuos cambió dramáticamente la toma de decisiones del grupo. Estos inhibieron a la minoría y apoyaron el comportamiento de la mayoría, lo cual permitió a su vez que la mayoría ganara presencia y que su perspectiva dominara. Pensamos, “Bueno, esto es interesante”, porque normalmente no piensas que agregar individuos desinformados a los procesos de toma de decisión tenga ese tipo de efecto democratizante.
Pero este fenómeno parece tener un límite: según Couzin si tienes 20 individuos desinformados y solamente uno o dos con opiniones contundentes, entonces hay mucho “ruido” y todo el proceso se paraliza.
Y si bien durante buena parte del siglo XX trasladar observaciones de la naturaleza al plano social —algo más o menos común un siglo antes— fue algo que desestimaron los científicos sociales de la época, quizá las conclusiones de Couzin podrían retomarse, aun con reservas, para preguntarnos por los fundamentos reales de la democracia más allá de los ideales teóricos que tantos repiten.