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martes, 15 de octubre de 2013

El JUICIO: LA MAYOR HAZAÑA CIVIL DE LA SOCIEDAD ARGENTINA

"Quien olvida su historia está condenado a repetirla"
Marco Tulio Cicerón[1]

“…FUE LA MAYOR HAZAÑA CIVIL DE LA SOCIEDAD ARGENTINA”
Palabras de Pepe Eliaschev [2] y [3] y al presentar su libro “Los hombres del juicio” en el auditorio principal de la Universidad Católica de Santiago del Estero, el 10 de octubre de 2012, organizado por el Instituto Moisés Lebensohn.[4]

“Para mí es una alegría muy grande la posibilidad de recorrer el país y de recorrerlo de manera honorable, hablando, dialogando, planteando ideas, escuchando inclusive matices diferentes. Parece llamativo tener que regocijarse de la posibilidad de dialogar. Es sintomático, además de llamativo. Si nos llama la atención que personas, como las que están acá, hayan tenido la enorme gentileza de acercarse a este auditorio tan cálido de la Universidad Católica de Santiago del Estero, si hay personas que se congregan para escucharse y respetarse, uno se ilusiona con que esto debiera ser lo rutinario. Sin embargo, desafortunadamente, hay una fuerte tendencia en la Argentina a que el diálogo sea remplazado por lo gritos, y el intercambio de ideas por la descalificación. La coexistencia del punto de vista diferente, en cambio, se suprime, en aras de un pensamiento único.

En cada ocasión que me toca presentar Los hombres del juicio,[5] hago inconscientemente un esfuerzo grande para no repetirme y no “poner un cassette”(sic)[6]. Porque hay una historia que está contada en el libro, que, como todo libro, necesita ser leído. Puedo, desde luego, y lo voy hacer, resumirlo, sintetizarlo y de alguna manera proyectarlo, pero no puedo leerlo por ustedes. Es un libro de casi 500 páginas, pero además del producto tangible de papel, cartulina y tinta, hay una historia, un contexto y un momento. Cuando el libro salió, hace exactamente un año, era un momento, hoy es otro, parecido, pero diferente. Entonces, hoy, en octubre de 2012, aquí, en Santiago del Estero, las cosas que les puedo decir, son las siguientes.

Se nos viene predicando hace largos años a los argentinos, de diferentes maneras y con diferentes herramientas, que tenemos que hacer memoria, que no hay sociedad que se pueda sostener, subsistir y progresar elementalmente, si no recuerda de dónde viene y qué es lo que ha vivido. Es un programa totalmente digno de ser tenido en cuenta. ¿Cómo alguien puede negarse a la memoria? Cada comunidad, cada colectividad, cada pequeño grupo tiene sus propias historias, que atesora y de las cuales cree extraer lecciones para que no se repitan las malas experiencias y se perpetúen las buenas. Parecería, en consecuencia, una propuesta anodina por lo obvia. Claro que sí, ¿cómo no vamos a tener memoria?, ¿Cómo no vamos a recordar?, ¿Cómo no vamos a evocar los errores que hemos vivido, las dificultades que hemos afrontado y los logros que hemos acumulado?

Sin embargo, en el escenario específico de la Argentina de estos últimos doce años, la incitación a la memoria ha venido de la mano de un discurso muy particular que, en gran medida, explica el por qué de este libro. Porque si bien, como advierto en la introducción, me considero solo un periodista, tal vez con ínfulas de historiador, pero nada más que eso, un cronista, a menudo el azar y las circunstancias intervienen en la vida. Hay libros que he escrito porque me lo propuse; los programé, los pensé, requirieron mucho trabajo y finalmente fueron publicados. Éste es, en cambio, un libro que “llegó” a mi vida, casi como un hijo no programado y, sin embargo, tan querido como si hubiera sido planificado.

¿Cómo llega a mi vida este libro, por qué acepto el desafío de escribirlo y cómo me transforma este libro, escrito y producido con una pasión que no creo haber sentido con otros libros míos? Desde luego, Lista Negra, en 2006, es un libro apasionado, surgido en un momento muy difícil de mi vida privada y profesional, pero Los hombres del juicio se vincula con mi historia personal como hombre de aquella generación, al que no le contaron las cosas, sino que las vivió como periodista, como ciudadano, como hombre politizado. Al juntarse estas dos instancias, nace este libro.

En cada ocasión, en cada momento, toda presentación de un libro permite o evoca situaciones diferentes. Ahora, en octubre de 2012, la idea de la memoria, recordar de dónde venimos en lo inmediato, se asocia en la Argentina no solamente con un discurso vagamente de modo, sino con un preciso programa de acción gubernamental.

El disparador central de Los hombres del juicio es, en lo personal, haber sido convocado por los señores jueces de la Cámara Federal[7] para escribir esa historia. Más que para escribir un libro, me pidieron que escuchara lo que ellos mismos querían contar. “Necesitamos contar nuestra historia. ¿Contamos con tu oído? ¿Estás en condiciones de escucharnos y, de algún modo, ayudarnos a reconstruir esto?”. Dije que sí. De todos modos, esto ya estaba inscripto en mí desde cuando, allá por 2004, escuché al entonces presidente de la Nación, como lo escuchamos todos, pidiendo “disculpas” por los veinte años de lo que llamó “el silencio de la democracia en materia de derechos humanos”.

Tuve durante largos días la sensación de haber enloquecido. ¿De qué silencio hablaba Néstor Kirchner, un presidente al que no había votado, pero al que había conocido cuando ya ejercía el cargo en la Casa Rosada, con el que había dialogado y al que le había deseado, naturalmente, éxitos? Kirchner había logrado inicialmente, de parte mía, una escucha. Me parecía atendible lo que decía. Aquella Argentina de 2003 era un muerto clínico, un país cuyo cardiograma daba una línea recta. Ésa era la Argentina de 2003. ¿Cómo no desearle éxito a un compatriota que había sido votado por apenas el 22% de los ciudadanos pero que se disponía a encarar la reconstrucción de la Argentina, o a continuar lo que ya había comenzado, meses antes, otro presidente? A los pocos meses, la vida me y nos golpeó cuando se lo escuchó a Kirchner decir desde el predio de la Escuela Mecánica de la Armada que pedía “disculpas” en nombre de un inexistente “silencio” de la democracia. Me dije, como muchos, ¿qué silencio?, ¿qué disculpas?, ¿qué democracia? O me habían contado una historia inexistente o yo no había estado en la Argentina cuando regresé del exilio con mi familia y pude asistir al desarrollo de un juicio a los integrantes de las juntas militares que habían gobernado durante siete largos años a nuestra patria.

Después me di cuenta de que lo de Kirchner no era un acto fallido, era un programa de acción. Para Kirchner, el país había comenzado en mayo de 2003 y para atrás de esa fecha casi nada servía. Sin embargo, antes de Kirchner, este país, en lo tocante a esta temática, había hecho algo excepcional. Yo estaba seguro de que era algo excepcional, histórico. Presumía (y al escribir este libro así lo verifiqué), que era algo sin precedentes. Sin embargo, se hablaba, allá por los años ’80, del juicio de Nüremberg tras la Segunda Guerra Mundial, y se decía que el juicio a las juntas fue el “Nüremberg argentino”.

Nüremberg es la ciudad alemana en donde nació el nazismo entre fines de los años ’20 y comienzos de los años ‘30 del siglo XX. Los primeros grandes actos de Hitler en la década del ’30 fueron en Nüremberg, y fue en Nüremberg, con la Alemania nazi ya derrotada, rendida, capitulada y ocupada, donde se organizaron los grandes juicios a los principales criminales de guerra nazis. Por eso, lo del “Nüremberg argentino” es una frase hecha sin sentido, que compara el merecido juicio a los criminales de guerra nazis, sustanciado en suelo alemán, naturalmente que con leyes de los países vencedores, por jueces norteamericanos, soviéticos, ingleses y franceses. Alemania era en 1946 un país ocupado y esos jueces habían sido designados por las potencias ocupantes. La Argentina de 1983, en cambio, no era un país ocupado. Era un país que acaba de sacarse de encima un régimen nefasto y comenzaba a recorrer lentamente, con muchísimas dificultades, el camino del regreso de la refundación de la democracia. Eso fue lo que sucedió de verdad.

Eso es este libro: respondo básicamente a esta convocatoria, tanto desde el punto de vista histórico como desde el punto de vista político. No solamente para desmentir que no hubo ningún silencio antes de 2003. En todo caso, sin pretender ser psicoanalista de ningún presidente, el pedido de disculpas de Kirchner habla de su propio silencio: fue él quien permaneció en silencio durante la dictadura militar. La historia demuestra que entre 1983 y 2003, nada menos que durante veinte años, no hay registro de que Kirchner y su esposa hayan tenido ninguna preocupación personal por los derechos humanos.

Los hombres del juicio fue escrito para hacer frente a esta utilización nefasta de la memoria, consumada para entusiasmar a las generaciones jóvenes, al precio de una distorsión colosal de lo que sucedió realmente. Quienes hemos tenido y tenemos pasión por la historia argentina sabemos que esa historia, como las de cualquier otro país del mundo, admiten diferentes versiones. Hoy, en una Argentina especialmente crispada, la discusión sobre la revisión de la historiografía es permanente. Podemos encontrar en los viejos países de Europa, o en la propia América Latina, escuelas diferentes y pensamientos matizados, pero no conozco otro país en el que la revisión rutinaria de la historia sea una actividad hecha tan fervorosamente como en la Argentina. Recuerdo que en la escuela secundaria vivíamos un enfrentamiento permanente entre rosistas (“nacionalistas”) y antirrosistas (“liberales”), con frecuentes apelaciones a supuestas líneas históricas (San Martín, Rosas, Yrigoyen, Perón, por ejemplo) y en un permanente debate sobre qué sucedió de verdad en el pasado.

En Los hombres del juicio los jueces cuentan su historia, pero para contarla lo hacen como si estuvieran hablando del presente. No sucede a menudo. No le pasa con frecuencia al periodista o al cronista que se crucen de manera tan maravillosa estas dos circunstancias: contar algo que sucedió, y que tiene mucho que ver con lo que está sucediendo. Porque, ¿qué pasó con esa utilización oportunista de la memoria hecha por el Gobierno? Era parte de la construcción de lo que, años más tarde (ya estamos hartos de esa palabra) formó parte del llamado “relato”. Para el Gobierno, en la Argentina todo comenzó en 2003. Antes, hubo veinte años de silencio. No hubo juicios. No se castigó a nadie. No se juzgó a nadie. No se investigó a nadie. Llegaron los Kirchner y recién entonces comenzó la justicia, se reanudaron los juicios, se investigó y se castigó. Era indispensable y necesario que esta historia fuera contada, porque los que no la vivieron, los más jóvenes, inexorablemente arrastrados por el machacar de la publicidad oficial, podrían llegar a convencerse de que, efectivamente, la historia es lo que se está contando ahora desde el poder. A los argentinos no nos “pasaron” cosas. Yo rechazo esa forma verbal, “nos pasaron”. Los argentinos somos responsables, por omisión o comisión de nuestra historia, de nuestro pueblo. ¿Somos responsables de Videla? ¿Los alemanes fueron responsables de Hitler? ¿Los rusos lo fueron de Stalin? No en un sentido literal. No se tome la frase al pie de la letra. No estoy diciendo que los pueblos sean siempre las víctimas culpables de los regímenes abominables que se encaraman sobre ellos.

Este libro explora una serie de antecedentes internacionales poco citados, incluyendo regiones situadas en las antípodas de la Argentina, como por ejemplo un país de apenas ocho millones de habitantes, en Extremo Oriente, llamado Kampuchea o Camboya (su vieja denominación), donde fueron asesinados tres millones de habitantes. Tres millones fueron masacrados por un régimen maoísta para el que era necesario crear una sociedad “nueva”, eliminando todo lo se estimaba podrido en esa sociedad. Fue un terrible genocidio. No creo, en cambio, que, en sentido estricto,  haya habido un “genocidio” en la Argentina; aquí hubo una cruel matanza, lo que es terrible, pero diferente. Uno imaginaría que luego de un genocidio como el de Kampuchea (tres millones de personas sobre ocho millones de habitantes), deben haber habido juicios fenomenales. No los hubo. Mientras escribía este libro, terminaba el único juicio hasta ahora conocido de uno de los criminales de guerra de Kampuchea, que ya tenía casi 90 años y sigue siendo el único procesado. Esto me hizo pensar sobre la excepcionalidad argentina.

Si he sido y soy a veces tan inconformista, tan exigente para con nosotros, tan poco dispuesto a creer que seamos maravillosos, aquí me encontraba con un episodio fenomenal de nuestra historia reciente. Fenomenal por donde se lo mire. Hay que hacer un esfuerzo por situarse en la Argentina del 10 de diciembre de 1983. Se retira del gobierno un régimen nefasto, tras siete largos años de haber llevado al país a una guerra, haber provocado una debacle económica y social, modificado de manera irreversible y nefasta la estructura de la economía argentina, y haber ejecutado una técnica de guerra sucia antisubversiva que terminó con una matanza sin precedentes, asociando para siempre a la Argentina con una palabra que antes no existía: desaparecidos. Ese gobierno se derrumba, en gran medida por sus propios errores, disparates, diferencias internas, corrupción y también, desde luego, por la resistencia que lentamente le oponía la sociedad civil, sobre todo después de la derrota de Malvinas.

Pero el gobierno que salió electo al cabo de esa dictadura, tras verificarse la primera derrota electoral del peronismo en su historia política y en democracia, llega a la Casa Rosada sin tener control del Senado. Episodio central: sin mayoría en el Senado, el presidente Raúl Alfonsín sólo la tenía en la Cámara de Diputados. Sin embargo, a las 48 horas de prestar juramento como presidente de la Nación con un país destruido en el cual la guerra de Malvinas había sucedido prácticamente “anteayer” y los mandos militares eran esencialmente los mismos que habían gobernado el país durante siete años, este individuo, este presidente de la Nación, firma un decreto ordenando que comiencen los trámites para juzgar a las juntas. Son dos decretos, en realidad: uno dirigido a juzgar a las juntas militares y otro, a menudo olvidado, a las cúpulas de las organizaciones guerrilleras. Ésta es la historia. Habían pasado solo 48 horas de jurar como presidente, durante las cuales firma también un decreto anulando la autoamnistía que los militares se habían concedido a sí mismos, una autoamnistía aceptada por el candidato presidencial del Partido Justicialista, Ítalo Luder. Pese a esto, el presidente Alfonsín invita al Dr. Luder a que presida la Corte Suprema de Justicia. Luder se niega.

El presidente Alfonsín funda de inmediato una Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP). El justicialismo se niega a integrarla. Y comienza el juicio. Sobre la base del informe de la CONADEP, de la que no participó el justicialismo, se llega a la estimación: hubo más de 8000 desaparecidos. Sobre ese informe, sobre los hallazgos de ese informe, sobre esas 8000 historias de vida, cuyo destino fue consignado por el informe de la CONADEP, se edificará el alegato histórico de Julio Strassera, al que le dedico dos largos capítulos de mi libro.

Strassera estructura su alegato sobre los datos recabados por esa CONADEP de la que no había formado parte el justicialismo. Estas fueron las condiciones reales. En 1985 se llega a la sentencia final, a mi modo de ver uno de los capítulos más vibrantes del libro, porque tras la famosa oración de Strassera (“Señores jueces: Nunca más”) la Cámara finalmente emite su veredicto, detallado en el libro.

La Cámara Federal condena a uno por uno a los procesados. En muchos casos, no condena lo que no puede condenar. Porque, ¿cuál era la única herramienta legal con la que la Cámara contaba? Los jueces solo pueden administrar justicia con la ley existente al momento de consumarse un delito. No se puede inventar una ley para delitos perpetrados antes de esa ley. Hay que manejarse con la jurisprudencia existente. ¿Qué había en enero de 1984 en la jurisprudencia argentina? El Código Penal del siglo XIX. No existía la figura de crímenes de lesa humanidad. No existían los tratados de San José de Costa Rica. Todo era “a pico y pala”. ¿Qué hace, pues, el fiscal Strassera? ¿Cómo hace para demostrar los crímenes y llevarlos ante la Justicia?

Es que, en verdad, no consta que, con sus propias manos, Videla torturó o mató, ó que Massera torturó o mató. Dieron las órdenes para que otros lo hicieran, pero ¿eso se puede demostrar? La Justicia tiene que recoger pruebas documentadas, no puede limitarse a acusar con el dedo y condenar. Recoge testimonios y acredita documentos que le permitan al tribunal decidir que el personaje acusado es responsable y culpable de un delito. Al culpable le corresponde una pena. Pero, ¿con qué criterio se aplica? Otra vez, con lo que hay, “a pico y pala”. Estamos 1984 y solo existe en vigencia el Código Penal de una época previa no solo a la televisión, o a Internet, sino a la propia radio.

Reproduzco en el libro fotos conmovedoras tomadas durante un juicio durante el cual no existía Internet, y casi no existía la TV por cable. Esa Argentina de hace treinta años era, comparada con 2012, precámbrica. Los juicios se sustanciaban escribiendo la documentación en máquinas de escribir y los expedientes se cosían con hilo. En esas condiciones heroicas, con unas fuerzas armadas cuyas cúpulas estaban prácticamente intactas, se llevó adelante la causa. Hay que ver las fotos para ver cómo se presentaban ante la Cámara personas como Massera, Videla, Viola y los otros, de uniforme, sonrientes, engominados. No se imaginaban lo que habría de suceder. ¿Cuál es la sabiduría histórica con la que maneja el fiscal Strassera? Él sabe que son culpables, son asesinos, pero no basta con que lo diga, debe demostrarlo. Así se construye el concepto de la “autoría mediata” de los crímenes. No solamente asesina quien lo hace con sus manos, sino que el que da la orden explícita de mandar a asesinar. Pero para que esto pueda demostrarse, es necesario acreditar ante la Justicia la cadena de responsabilidades que van de la orden al acto. ¿Cómo demostrar la responsabilidad de un presidente? Videla resultará convicto como el homicida de 63 seres humanos. ¿Por qué “sólo” 63 homicidios? ¿Es que acaso Videla sólo mato 63 personas? No. Mandó a matar a muchos más, pero la Justicia solo pudo certificar sus “huellas digitales” como autor a la distancia de 63 asesinatos.

Es muy fácil acusar de “silencios”, de impunidad, de leyes “del perdón” a lo actuado en esa época. Se juzgó en un escenario político donde, por ejemplo, el Senado era una cámara enfrentada al Gobierno, una época en la que hubo tres levantamientos militares contra el estado de derecho, un ataque terrorista a un regimiento militar (La Tablada, 1989) y, como si esto fuera poco, trece paros generales ejecutados por la CGT. Comparemos: ¿cuándo fue la última huelga general en la Argentina y cuántas hubo en los últimos diez años?

Esto me llevó, finalmente, a concluir, absolutamente convencido, de que el juicio a las juntas iniciado en 1983 fue la mayor hazaña civil de la sociedad argentina. Las cosas deben ser valorizadas y puestas en contexto en función del momento, no de cualquier manera y no en cualquier circunstancia. Esto es esencialmente lo que vine a decir y lo que dice Los hombres del juicio.

He aquí un episodio del que podemos sentirnos realmente orgullosos, porque la aspiración de aquel gobierno nunca fue juzgar a todos los criminales. Por supuesto, quedaron millares de delitos impunes. Claro que sí. Era inevitable. ¿Qué gobierno civil podría haber juzgado a siete, ocho, nueve mil oficiales de las Fuerzas Armadas, si cuando se produjo la primera rebelión carapintada no había tropas que formalmente respondieran a la Casa Rosada para reprimir a los insubordinados?

¿Por qué esta historia debía ser ocultada?

¿Por qué este logro general tenía que ser ninguneado?

¿Por qué este orgullo, que va más allá de un partido y es del estado de derecho de la Argentina, debía ser relativizado?

La actual Presidente ha llegado a decir que el Dr. Strassera fue un “juez de la dictadura”, justo ella, que jamás firmó como abogada “exitosa” ni un solo hábeas corpus en defensa de un desaparecido, como tampoco lo hizo su marido. Ante la necesidad de armar este famoso “relato” les fue entonces necesario suprimir situaciones, usando el “photoshop de la historia”. Una historia fue ignorada y cambiada como quien modifica una fotografía en un laboratorio digital, para que no se recordara, ni se tuviera en cuenta, hechos sucedidos.

La Argentina padeció y padece infinidad de tropiezos, derrotas, fracasos y frustraciones, muchas más que las que quisiera como argentino. Pero este juicio se hizo. ¿No fue suficiente? Fue lo que se pudo. ¿Se condenó a 14 y eran 2000 los asesinos? Es probable, pero en 1990, cinco años después del veredicto, un gobierno justicialista indultó y dejó en libertad a las personas condenadas. Los indultos que firmó un presidente justicialista no fueron solo para un puñado de personas, como Videla, Massera y compañía. Fueron más de 200 los indultados.

Quiere decir que la democracia, así y todo, rengueando, con una mayoría en una sola Cámara, y con un proceso político terriblemente adverso, había logrado condenar a 200 y había determinado algo importantísimo: el único crimen que no prescribiría es la desaparición de niños, la supresión de identidad. Para eso, nunca se admitiría el argumento de la obediencia debida.

Cuestión de acuciante actualidad, los argentinos todos los días atravesamos por esta curiosa situación: se está contando la historia desde un poderoso aparato estatal que maneja recursos como nunca antes hubo, controlando medios como nunca antes. Siguen claramente una decisión, una línea, un lenguaje y unas consignas que se aplican a lo largo y ancho de toda la República Argentina.

Este libro se inscribe, en consecuencia, en ese camino: recuperar verdades esenciales. Estaré reconocido toda mi vida para con estos hombres que me confiaron la historia sus vidas. En este libro se detallan sus peripecias existenciales. No es un libro de doctrina, soy solo un cronista. ¿Por qué es importante conocer sus vidas? ¿En dónde estudio Strassera? ¿En qué colegio? ¿Cómo era su familia? ¿Cómo se ganó la vida? ¿Cómo se hizo abogado? ¿Cómo llegó y fue su carrera judicial? ¿Quién era? ¿Cuál era su vida cuando lo llamaron y le dijeron que sería el fiscal del juicio a las juntas? Me pareció importante humanizar, personalizar, individualizar, a los actores de este proceso histórico, porque permite entender y contar nuestras propias vidas. ¿En qué barrio se criaron? ¿Sabían que Gil Lavedra fue cadete del Liceo Militar y antes de egresar participó de una toma de ese establecimiento? ¿Sabían que Arslanian, que por cierto es peronista, se agarró a trompadas con un oficial en la colimba? ¿Cómo llegaron? ¿Cómo juzgaron? ¿De dónde venían? ¿Qué silencios afrontaron? ¿Qué complicidades? Me pareció importante reconstruir este mosaico.

Ojalá que, en definitiva, estas páginas sean ayuda, consuelo y herramienta para que tengamos, al menos, la posibilidad de conocer la otra verdad, la otra historia, puesto que es imponente lo que hoy pasa en la Argentina en materia de distorsión sistemática de nuestra historia más inmediata. Desde el Gobierno quieren contar una historia falsa sobre hechos de hace un siglo, pero ¿pueden distorsionar hechos acontecidos hace treinta años? Ojalá que este libro les complique un poco las cosas.”
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[1] Cicerón: (106-43 AC) Jurista, político, filósofo, escritor y orador romano. Es considerado uno de los más grandes retóricos y estilistas de la prosa en latín de la República romana.

[2] Pepe Eliaschev (Buenos Aires, 1945). Periodista de vastísima trayectoria. Actualmente, y entre otras participaciones periodísticas, tiene un programa radial los días hábiles, de 17 a 19 hs. en Radio Mitre (790). Anteriormente se desempeñó en Radio Nacional (870) durante la primera parte de la presidencia del Dr. N. Kirchner, hasta que alguna de sus opiniones (o muchas) provocaron que fuera despedido. Fue director de Radio Municipal (de la Capital Federal) (710 – emisora ahora conocida como “la 10”) durante la presidencia del, quizás, Dr. C. S. Menem,  precisamente en la época en que esa radio fue vendida al Sr. Marcelo Haddad, de presumible amistad con el Sr. Menem. El Sr Eliaschev elabora y propala una Nota Editorial en cada uno de sus programas. En otras épocas, en su programa la propalaba 2 veces. En esta temporada lo hace pasadas unos minutos las 18 hs. (cosa que muchas veces me hace demorar mi entrada al ISFD, ya q suelo escuchar esas notas). La página web del Sr Eliaschev es: http://www.pepeeliaschev.com/ Y encabeza esa página con estas palabras: “Éste es mi sitio en la web. Es un seguro contra incendios. Es un cuaderno de bitácora. Es un plan de ruta que muestra lo recorrido. Es una fe de erratas. Es una manera de rendir cuentas. Despliego mis trabajos en un sitio web desde 1995. Aquí está todo lo dicho, escrito y mostrado por mí estos años. Puro trabajo. Transparencia total.” Recomiendo visitar; esa página cuenta con un buscador que facilita la investigación de los múltiples temas tratados.

[3] NOTA ER: No siempre estoy de acuerdo con este periodista. Muchas veces estoy en franco desacuerdo. En ocasiones, hasta me irrita su postura. Pero algunas otras veces sus opiniones me parece de una claridad luminosa (¿o será de luminosa claridad?) Otro de los atractivos que encuentro en sus discursos es el manejo excelente que hace del idioma castellano. Como decía más arriba, a veces me irrita… aún usando muy bien el castellano.

[4] Moisés Lebensohn (Bahía Blanca, 12 de agosto de 1907- 13 de junio de 1953) fue un periodista, abogado y político argentino que dirigió la Juventud Radical y más tarde fue uno de los fundadores del Movimiento de Intransigencia y Renovación o M.I.R y si bien nunca alcanzó cargos públicos de gran relevancia, es considerado como uno de los ideólogos fundamentales del sector de la intransigencia de la Unión Cívica Radical.

[5] Juicio: Con la sola palabra “juicio” el Sr. Eliaschev hace referencia al “juicio a las Juntas”.  Se conoce como Juicio a las Juntas el proceso judicial realizado por la justicia civil (por oposición a la justicia militar) en la Argentina en 1985, por orden del presidente Raúl Ricardo Alfonsín (1983-1989) contra las tres primeras juntas militares de la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) debido a las graves y masivas violaciones de derechos humanos cometidas en ese período.
La sentencia condenó a algunos integrantes de las tres primeras juntas militares a severas penas. Éstos fueron indultados en 1990 por el presidente Carlos Menem. A partir de 2006 la justicia comenzó a declarar inconstitucionales los indultos decretados.
El 15 de diciembre de 1983, cinco días después de asumir como presidente, Alfonsín sancionó los decretos 157 y 158. Por el primero se ordenaba enjuiciar a los dirigentes de las organizaciones guerrilleras ERP y Montoneros; por el segundo se ordenaba procesar a las tres juntas militares que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas.
El mismo día creó una Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas CONADEP, integrada por personalidades independientes para relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones de derechos humanos, y fundar así el juicio a las juntas militares.

[6] Este es un error extraño. En una nota más arriba, yo ponderaba el correcto uso del castellano del Sr. Eliaschev. Pero, acá debo intervenir, la palabra castellana es “casete”: “(Del fr. cassette). 1. amb. Cajita de material plástico que contiene una cinta magnética para el registro y reproducción del sonido, o, en informática, para el almacenamiento y lectura de la información suministrada a través del ordenador.” RAE.

[7] Cámara Federal es el “nombre corto” de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Ciudad de Buenos Aires. Para la fecha del juicio a las juntas (Inicio: Cámara Federal es el “nombre corto” de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Ciudad de Buenos Aires. A la fecha del juicio a las juntas (Inicio: 22-4-1985; sentencia 9-12-1985) loss jueces eran: Torlasco, Gil Lavedra, Arslanian, Valega Araoz, Ledesma y D'alessio.

NOTA ER: En la premura de la hora, todas las citas cuyo origen no se ha señalado deben ser entendidas como obtenidas (quizás con tenues retoques) de la democrática Wikipedia.

jueves, 19 de septiembre de 2013

SER MAESTRO - Autor: RIBA LIDIA Ma.

Una alumna muy considerada, muy amable y afectuosa, quiso halagarme por el Día del Maestro, y compartió conmigo este poema.
No solo quedé muy agradecido e impresionado, sino que además quiero colocarlo acá, entre mis cosas, las que, a veces,suelen leer mis alumnos que se están preparando ellos mismos para ser maestros.
Porque lo serán.. y con estos mismos ideales, acá les dejo el poema compartido.
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Ser Maestro
(Encontrado por mi en el libro de Lidia Maria Riba "Vocación de Enseñar". Buenos Aires. Vergara & Riba. 2005. Pág. 41)

Ser maestro es un acto de fe,
fe en la posibilidad de cambiar el mundo educando,
fe en el individuo, fe en la supremacía de la riqueza intelectual.

Ser maestro es un acto de amor,
porque la entrega de uno mismo está implícita en la tarea,
porque se da a manos llenas sin esperar retribución.

Ser maestro es ser un soñador,
creer, más allá de ésta época frívola y escéptica-
en el espíritu del hombre. Y creer que algún día, al final del camino, podemos entregarle esa antorcha a un discípulo, otro soñador.

Esta es la misión más difícil de un maestro del siglo XXI (1):
enseñar que es posible ir contra la corriente, pensar en el otro, trabajar para mejorar…

Enseñar que la ética y la fidelidad a los ideales no han pasado de moda, que enaltecen al hombre.

Enseñar que el arte enriquece el espíritu humano de un modo inviolable, que nada ni nadie podrá quitarnos jamás.

Enseñar que la tierra nos ha sido prestada, que mañana debemos entregarla a nuestros hijos y a sus hijos,
que el futuro debe prevalecer sobre lo inmediato.

Porque, a pesar de la corrupción, de la violencia, del desmedido interés individual, alguien –entre todas las opciones vitales- es capaz de elegir ésta… “ENSEÑAR”



Nota de mi alumna: 
Espero que disfrute su dia! 
Gracias por todo lo enseñado en estos casi dos años!!
Me voy a llevar muy lindos recuerdos! 
Muy feliz dia!!
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Nota ER: (1) El original dice "siglo XX".. pero pienso que no he forzado el texto al actualizar al siglo XXI

jueves, 5 de septiembre de 2013

IDENTIFICANDO FALACIAS... aprovechando a Feinmann

IDENTIFICANDO FALACIAS [1]
MOTIVOS DEL ODIO HACIA CRISTINA FERNÁNDEZ, según  José Pablo Feinmann[2]

NOTA ER: Estamos estudiando con mis alumnos de los 2dos. años del ISFD 99, el tema FALACIAS.  Y en mi necesidad de encontrar un texto medianamente reciente -pero no de hoy, no de este momento electoral especial- en donde las falacias fueran fácilmente identificables por lo burdas y toscas… recordé este que acá transcribo.
No es lectura para disfrutar… pero, es aleccionadora.

“Usted, señora, que no la tolera, que no la puede ver más, que no la aguanta más: usted no la tolera porque…  usted no sabe si robó o no robó, porque realmente ese patrimonio. Ella podría demostrar muy fácilmente que hay otros patrimonios en la República Argentina que se han multiplicado muchísimo más y que bastaría darse una vuelta por la Sociedad Rural para ver cómo se han multiplicado esos patrimonios.

Pero lo del patrimonio es una excusa: usted la odia. Yo creo que la odia porque encuentra en ella cosas de las que usted carece y en lugar de admirarla, porque cuando una persona tiene cosas de las que uno carece, uno puede hacer dos cosas: o llenarse de odio, de envidia y de resentimiento y odiar a esa persona, porque su mera existencia demuestra mi mediocridad, porque su mera existencia es la muestra palpable de mi mediocridad, entonces la odio. O puede admirarla.

Entonces yo creo que usted que odia tanto, señora, a Cristina Fernández, es porque posiblemente no esté contenta con su vida, posiblemente no haya hecho la carrera que quiso hacer, posiblemente se dé cuenta de que no tiene la inteligencia que ella tiene, ni podría hablar en las Naciones Unidas como habla ella sin leer un solo papelito e hilando (sic) [3] de un modo realmente deslumbrante.

Otra cosa que les da mucha bronca es que no es una viejita. No está fulera, no es un bagayo. Es una señora de 58 años, pero usted también vió fotos de cuando era jovencita, una morocha argentina muy linda, y hoy sigue siendo una mujer atractiva.

Es decir, más precisamente que una mujer atractiva, es una mujer. Porque hay mujeres que no son mujeres, son políticas. Si usted la ve a la alemana (Angela) Merkel yo no le veo mucha femineidad, qué quiere que le diga. Veo a una alemana decidida a llevar a su país otra vez al poder sobre la pobre Europa.

En cambio Cristina Fernández tiene una base tan atractiva que hasta puede ser tapa erótica de revista diagramada por, no digo enfermos mentales, pero bueno, onanistas compulsivos, digamos, que se excitan mucho con ella y la idealizan, como salió en esa tapa.

Con usted no creo que pudieran hacer esa tapa, seguramente no, porque pocas mujeres tienen la base de belleza como para que se haga con ellas una tapa excitante.

Después creo que le da mucha bronca porque, ¿qué hace esta mujer en la presidencia de la República? Eso siempre fue cosa de hombres, las mujeres tienen que estar en el hogar, llevar los chicos a la escuela, atender al marido ¿y esto qué es? Es una intrusión.

Digamos que esto le pasa a una mujer ¿Qué le pasa a un tipo?

Bueno, al tipo peor, mucho peor. El tipo tiene un odio tremendo porque sabe que esa mujer es imposible para él. Por ejemplo, para usted, digamos, eso que José Ingenieros llamó alguna vez “el hombre mediocre”, veamos mujeres imposibles para usted: Charlize Theron, Scarlett Johansson, Marta Argerich, Hiromi Uehara, esa belleza japonesa, la chica esta que hizo el Cisne (negro), Natalie Portman y Cristina Fernández, mi querido amigo, es imposible para usted.

Para usted es tan imposible Charlize Theron o, si viviera, Marilyn Monroe, como Cristina Fernández. Está totalmente alejada de sus posibilidades.

Y no sólo eso, usted sabe que está totalmente alejada de sus posibilidades porque es brillante, porque hizo una carrera política brillante, hizo una carrera más brillante que la mayoría y que todos los políticos que están en acción en este momento.

Sé que me va a costar lo que estoy diciendo pero cuando uno llega a convencerse de algo lo tiene que decir pero tratando de fundamentarlo. Si uno da los fundamentos racionales por los cuales dice algo, usted me tiene que respetar. Entonces, yo creo que esta lejanía absoluta de la presidenta de la Nación a usted lo pone mal. Porque usted cree que todas las minas tendrían que tirarse a sus pies.

Y sabe que ésta no se va a tirar nunca a sus pies, ni, sabemos, no creemos que se tire a los pies de ningún hombre porque se autosostiene y éste es el segundo punto: ¡Qué indignación! Que una mujer sea sustantiva en sí misma. ¿Desde cuándo las mujeres se valen por sí mismas, qué significa esto?

Es una alteración total del desarrollo universal de las relaciones entre hombres y mujeres. Las mujeres dependen de los hombres y tienen que seguir así, en cambio, esta yegua nos grita, nos levanta el dedo, nos señala, no puede ser, hay que terminar con esto, tiene que irse.

Esto a usted lo pone muy mal. Lo pone muy mal que una mujer más inteligente que usted, que la mayoría de las mujeres, que la mayoría de los tipos que andan por ahí, de esos machos que se reúnen y que están acostumbrados a hablar de las mujeres entre insultos y bajeza.

De pronto tiene una a la cual van a poder insultar todo lo que quieran pero no la van a tocar, no le van a llegar. Se van a quedar permanentemente insatisfechos. Es una de las más grandes insatisfacciones la de saber que por más que uno insulte a alguien no lo va a poder ni rozar.

Entonces eso lo llena de odio y no quiere ser gobernado por una mujer. Menos por una mujer que es una mina, que es inteligente, que es brillante y que usted sabe en algún punto donde la verdad ya no la puede ocultar, que es superior a usted. No por casta social, no, no, intelectualmente.

No todos somos iguales intelectualmente.

Hay muchos hombres que huyen de ciertas coyunturas porque no quieren correr el peligro de convertirse en lo que no quieren ser, ahora lo que usted quería era ser superior a las mujeres durante todo el transcurso de su vida, ser superior a las mujeres por eso se caso con la que tiene al lado.

Pero de pronto, maldición,  aparece esta señora y usted  siente que las cosas han tomado un camino malo, no debería ser así, que esta mujer debería  irse y venir un tarado, mejor si es un tarado o sino  un caudillo brillante pero un tipo, un tipo que la tenga bien puesta, usted  va a adherir como adhirió al macho de Videla, que ese era un macho, ese sí que era un  macho sabia poner orden y en algún punto hay muchos que están pensando que algo así, es la única salida de esta situación  a la que esta levando el proyecto  político que está encabezando Cristina Fernández."




[1] Una falacia es un error de razonamiento. De la manera en que los lógicos utilizan el término, no designa cualquier error o idea falsa, sino errores típicos que surgen frecuentemente en el discurso ordinario y que tornan inválidos los argumentos en los cuales aparecen. (Copi, I (2007) Introducción a la Lógica. México: Limusa. Cap. 3: Falacias. Pág. 125.)
[2]  Entrevista radial, Radio 10 (octubre de 2012)
[3] NOTA ER: Probablemente no es un error de JPF, sino de la transcripción que se hizo de sus palabras. Allí debió escribirse “ilando”, de "ilación": (Del lat. illatĭo, -ōnis). 1. f. Acción y efecto de inferir una cosa de otra. 2. f. Trabazón razonable y ordenada de las partes de un discurso.  3. f. Fil. Enlace o nexo del consiguiente con sus premisas. Mientras que “hilando” hilar: (Del lat. filāre). 1. tr. Reducir a hilo el lino, cáñamo, lana, seda, algodón, etc. 2. tr. Dicho de algunos insectos y de las arañas, y en especial del gusano de seda: Sacar de sí la hebra para formar el capullo o la tela. 3. tr. Dicho de algunas cosas: Discurrir, trazar o inferir de otras. Real Academia Española © Todos los derechos reservados

sábado, 25 de mayo de 2013

QUÉ DIFÍCIL ES HABLAR EL ESPAÑOL - Autor: OSPINA, JUAN ANDRÉS y NICOLÁS

La sugerencia que siempre doy: escuchen la canción, mientras leen el texto.
Es un poco extensa... pero buena.








Yo viajé por distinto países,
conocí las más lindas mujeres,
yo probé deliciosa comida,
yo bailé ritmos muy diferentes.

Desde México fui a Patagonia,
y en España unos años viví,
me esforcé por hablar el idioma,
pero yo nunca lo conseguí…

Que difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición.
Que difícil entender el español,
si lo aprendes, no te muevas de región!

Que difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición.
Que difícil es hablar el español,
Yo ya me doy por vencido “para mi país me voy.”

Yo estudiaba el castellano cuando hacia la secundaria,
de excursión de promoción nos fuimos para las Islas Canarias.
En el viaje comprendí que de español no sabía nada,
y decidí estudiar filología hispana en Salamanca.

Terminada la carrera yo viajé a Ciudad de México,
sentía que necesitaba enriquecer mi léxico.
Muy pronto vi que con el español tenía una tara,
y decidí estudiar otros tres años
en Guadalajara.

Cuatro meses en Bolivia,
un post grado en Costa Rica,
y unos cursos de lectura con un profesor de Cuba.
Tanto estudio y tanto esfuerzo, y al final tu ya lo ves:
ESTE IDIOMA NO SE ENTIENDE
NI AL DERECHO NI AL REVÉS!

Que difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición.
Que difícil es hablar el español,
yo ya me doy por vencido “para mi país me voy.”

En Venezuela compré con mi plata una camisa de pana,
Y mis amigos me decían ‘Ese es mi pana, ese es mi pana!’
Y en Colombia el porro es un ritmo alegre que se canta,
pero todos me miran mal cuando yo digo que me encanta.

Los chilenos dicen cuando hay algo lejos “que esta a la chucha”,
y en Colombia el mal olor de las axilas “es la chucha”,
mientras tanto en Uruguay a ese olor le dicen ‘chivo’,
y el diccionario define al chivo como a una ‘cabra con barbuchas’.

Y cambiando una vocal la palabra queda “chucho”,
y “chucho” es un perrito en Salvador y Guatemala.
Y en Honduras es tacaño, y a Jesús le dicen Chucho,
con tantas definiciones, como se usa esa puta palabra!?

Chucho es frío en Argentina,
Chucho en Chile es una cárcel,
Chucho en México si hay alguien,
con el don de ser muy hábil.

El chucho de Chucho es un chucho ladrando,
y por chucho a Chucho lo echaron al chucho,
el Chucho era frío y lo agarró un chucho
-“Que chucho”- decía,
-“extraño a mi chucho”.

Que difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición.
Que difícil entender el español,
yo ya me doy por vencido “para mi país me voy.”

Comencé por aprender los nombres de los alimentos,
pero fríjol es ‘poroto’ y ‘habichuela’ al mismo tiempo.
Y aunque estaba confundido con lo que comía en la mesa,
de algo yo estaba seguro,
un ‘strawberry‘ es una fresa.

Y que sorpresa cuando en México a mi me dijeron ‘fresa’
por tener ropa de Armani y pedir un buen vino en la mesa.

Con la misma ropa me dijeron ‘cheto’ en Argentina.
-“Cheto es fresa yo pensé”-, y pregunté en el mercado en la esquina:

-“Aquí están buenas las chetas?”-, y la cajera se enojó.
-“Andate a la re (peep) que te remil parió!”

Y -“Fresas, parce”- me dijo un colombiano mientras vió que yo mareado me sentaba en una silla.
-“Hermanito no sea bruto, y apúntese en la mano:
En Buenos Aires a la fresa le dicen frutilla”.

Ya yo me cansé de pasar por idiota
digo lo que a mí me enseñan y nadie entiende ni jota
y si “ni jota” no se entiende pues pregunte en Bogotá.
Yo me rindo, me abro,
me voy pa’ Canadá!

Un ‘pastel’ es un ‘ponqué’, y un ‘ponqué’ es una ‘torta’
y una ‘torta’ el puñetazo que me dio una española en la boca!

Ella se veía muy linda caminando por la playa
Yo quería decirle algún piropo para conquistarla.
Me acerqué y le dije lo primero que se me ocurrió,
Se volteó, me gritó, me escupió y me cacheteó!

-‘Capullo’- yo le dije, porque estaba muy bonita.
y si capullo es un insulto, quien me explica la maldita cancioncita?

(lindo capullo de alelí, si tu supieras mi dolor,
correspondieras a mi amor, y calmaras mi sufri fri fri fri)

Sufrimiento es lo que yo tengo,
y por más que yo me esfuerzo yo a ti nunca te comprendo.
Ya no sé lo que hay que hacer,
para hacerse entender,
y la plata de mis clases no quisieron devolver.

Que difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición.
Que difícil entender el español,
Yo ya me doy por vencido “para mi planeta me voy.”

En España al liquido que suelta la carne la gente le dice ‘jugo’,
Por otro lado en España al jugo de frutas la gente le dice ‘zumo’.
Me dijeron también que el sumo pontífice manda en la religión,
y yo siempre creí que un sumo era en gordo en tanga peleando en Japón.

Conocí a una andaluza, se llamaba Concepción
Su marido le decía “Concha de mi corazón”.

-“Vámonos para Argentina, le dije en una ocasión”.
-“Yo lo siento pero si me dices ‘concha’ creo que allá mejor no voy.”
-“Pero Concha que te pasa, si es un muy lindo país,
hay incluso el que compara Buenos Aires con Paris.”
-“De mi apodo allá se burlan de la forma más mugrienta
y siempre hay cada pervertido que de paso se calienta”.

Y con tantos anglicismos todo es más complicado
si traduces textualmente no tienen significado:

-“I will call you back”-,
te diría cualquier gringo,
-“Yo te llamo pa trá”-,
te dicen en Puelto Lico!

Y ‘ojos’ es ‘eyes’, ‘ice’ es ‘hielo’, ‘yellow’ el color de la yema del huevo!
‘Oso’ es ‘bear’, y ‘ver’ es ‘see’,
‘Si’ es una nota que en inglés es ‘B’…

Y aparte ‘B’ es una ‘abeja’ y también es ‘ser’,
y ‘Sir’ Michael le decía a mi profe de inglés.

Y el que cuida tu edificio es un ‘guachiman,’
y con los chicos de tu barrio sales a ‘hanguear’.
Y la glorieta es un ‘romboy’,
y te vistes con ‘overol’.

Porqué tiene que ser tan difícil saber como diablos hablar español!?!?

No es que no quiera, perdí la paciencia
la ciencia de este idioma no me entra en la consciencia!
yo creía que cargando un diccionario en mi mochila,
y anotando en un diario todas las palabras que durante el día aprendía,

y leyendo, viajando, charlando, estudiando
y haciendo amigos en cada esquina
y probando todo tipo de comida y comprando enciclopedias y antologías,

YO PENSE QUE APRENDERÍA
Y QUE CON FE LO LOGRARÍA
MIS ESFUERZOS FUERON EN VANO!!!!

Yo creía que hablaría el castellano pero YA NO (no no no no)…

Que difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición

“En Chile polla es una apuesta colectiva, en cambio en España es el pene. Alguna gente en México al pene le dice pitillo, y pitillo en España es un cigarrillo y en Venezuela un cilindro de plástico para tomar las bebidas. El mismo cilindro en Bolivia se conoce como pajita, pero pajita en algunos países significa masturbacioncita, y masturbación en México puede decirse chaqueta, que a la vez es una especie de abrigo en Colombia, país en el que a propósito una gorra con visera es una cachucha, y cachucha en Argentina es una vagina, pero allá a la Vagina también le dicen Concha, y Conchudo en Colombia es alguien descarado o alguien fresco, y un fresco en Cuba es un irrespetuoso! YA ESTOY MAMADO!”

-“Pero ‘mamado’ de qué?
Mamado de borracho?
Mamado de chupeteado?
Mamado de harto?

…This is exhausting…”

Yo ya me doy por vencido,
Para mi país me voy!!

Prólogo a la traducción de "El Contrato Social" - Autor: MORENO, MARIANO

Nota aclaratoria ER:
Resalté - o iluminé - ciertos párrafos que consideré de significación especial (finalmente: es MI blog ,)
Sin embargo, considero que la lectura de toda la pieza es provechosa.
La dejo acá para Uds.
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Prólogo a la traducción de "El Contrato Social"

La gloriosa instalación del gobierno provisorio de Buenos Aires ha producido tan feliz revolución en las ideas, que agitados los ánimos de un entusiasmo capaz de las mayores empresas, aspiran a una constitución juiciosa y duradera que restituya al pueblo sus derechos, poniéndolos al abrigo de nuevas usurpaciones. Los efectos de esta favorable disposición serían muy pasajeros, si los sublimes principios del derecho público continuasen misteriosamente reservados a diez o doce literatos, que sin riesgo de su vida no han podido hacerlos salir de sus estudios privados. Los deseos más fervorosos se desvanecen, si una mano maestra no va progresivamente encadenando los sucesos, y preparando, por la particular reforma de cada ramo, la consolidación de un bien general, que haga palpables a cada ciudadano las ventajas de la constitución y lo interese en su defensa como en la de un bien propio y personal. Esta obra es absolutamente imposible en pueblos que han nacido en la esclavitud, mientras no se les saque de la ignorancia de sus propios derechos que han vivido. El peso de las cadenas extinguía hasta el deseo de sacudirlas; y el término de las revoluciones entre hombres sin ilustración suele ser que, cansados de desgracias, horrores y desórdenes, se acomodan por fin a un estado tan malo o peor que el primero a cambio de que los dejen tranquilos y sosegados. La España nos provee un ejemplo muy reciente de esta verdad: cuanto presenta admirable el heroísmo de los pueblos antiguos se ha repetido gloriosamente por los españoles en su presente revolución. Una pronta disposición a cuantos sacrificios han exigido, un odio irreconciliable al usurpador, una firmeza sin igual en los infortunios, una energía infatigable entre los cadáveres y sangre de sus mismos hermanos; todo género de prodigios se repetía diariamente por todas partes; pero como el pueblo era ignorante, obraba sin discernimiento; y en tres años de guerra y de entusiasmo continuado no han podido los españoles erigir un gobierno que merezca su confianza, ni formar una constitución que los saque de la anarquía. 

Tan reciente desengaño debe llenar de un terror religioso, a los que promuevan la gran causa de estas provincias. En vano sus intenciones serán rectas, en vano harán grandes esfuerzos por el bien público, en vano provocarán congresos, promoverán arreglos y atacarán las reliquias del despotismo; si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos, sin destruir la tiranía. 

En tan críticas circunstancias todo ciudadano está obligado a comunicar sus luces y sus conocimientos; y el soldado que opone su pecho a las balas de los enemigos exteriores, no hace mayor servicio que el sabio que abandona su retiro y ataca con frente serena la ambición, la ignorancia, el egoísmo y demás pasiones, enemigos interiores del Estado, y tanto más terribles, cuanto ejercen una guerra oculta y logran frecuentemente de sus rivales una venganza segura. Me lisonjeo de no haber mirado con indiferencia una obligación tan sagrada, de que ningún ciudadano está exceptuado, y en esta materia creo haber merecido más bien la censura de temerario, que la de insensible o indiferente: pero el fruto de mis tareas es muy pequeño, para que pueda llenar la grandeza de mis deseos; y siendo mis conocimientos muy inferiores a mi celo, no he encontrado otro medio de satisfacer éste, que reimprimir aquellos libros de política que se han mirado siempre como el catecismo de los pueblos libres, y que por su rareza en estos países son acreedores a igual consideración que los pensamientos nuevos y originales. 

Entre varias obras que deben formar este precioso presente, que ofrezco a mis conciudadanos, he dado el primer lugar al Contrato Social, escrito por el ciudadano de Ginebra, Juan Jacobo Rousseau. Este hombre inmortal, que formó la admiración de su siglo, y será el asombro de todas las edades, fue, quizá, el primero que disipando completamente las tinieblas con que el despotismo envolvía sus usurpaciones, puso en clara luz los derechos de los pueblos, y enseñándoles el verdadero origen de sus obligaciones, demostró las que correlativamente contraían los depositarios del gobierno. 

Los tiranos habían procurado prevenir diestramente este golpe, atribuyendo un origen divino a su autoridad; pero la impetuosa elocuencia de Rousseau, la profundidad de sus discursos, la naturalidad de sus demostraciones disiparon aquellos prestigios; y los pueblos aprendieron a buscar en el pacto social la raíz y único origen de la obediencia, no reconociendo a sus jefes como emisarios de la divinidad, mientras no mostrasen las patentes del cielo en que se les destinaba para imperar entre sus semejantes; pero estas patentes no se han manifestado hasta ahora, ni es posible combinarlas con los medios que frecuentemente conducen al trono y a los gobiernos. 

Es fácil calcular las proscripciones que fulminarían los tiranos contra una obra capaz por sí sola de producir la ilustración de todos los pueblos; pero si sus esfuerzos lograron substraerla a la vista de la muchedumbre, los hombres de letras formaron de ella el primer libro de sus estudios; el triunfo de los talentos del autor no fue menos glorioso por ser oculto y en secreto. Desde que apareció este precioso monumento del ingenio, se corrigieron las ideas sobre los principios de los estados, y se generalizó un nuevo lenguaje entre los sabios, que, aunque expresado con misteriosa reserva, causaba zozobra al despotismo y anunciaba su ruina. 

El estudio de esta obra debe producir ventajosos resultados en toda clase de lectores; en ella se descubre la más viva y fecunda imaginación; un espíritu flexible para tomar todas sus ideas; un corazón endurecido en la libertad republicana y excesivamente sensible; una memoria enriquecida de cuanto ofrece de más reflexivo y extendido la lectura de los filósofos griegos y latinos; en fin, una fuerza de pensamientos, una viveza de coloridos, una profundidad de moral, una riqueza de expresiones, una abundancia, una rapidez de estilo y sobre todo una misantropía (1) que se puede mirar en el autor como el muelle principal que hace jugar sus sentimientos y sus ideas . Los que deseen ilustrarse encontrarán modelos para encender su imaginación, y rectificar su juicio; los que quieran contraerse al arreglo de nuestra sociedad, hallarán analizados con sencillez sus verdaderos principios; el ciudadano conocerá lo que debe al magistrado, quien aprenderá igualmente lo que puede exigirse de él; todas las clases, todas las edades, todas las condiciones participarán del gran beneficio que trajo a la tierra este libro inmortal, que ha debido producir a su autor el justo título de legislador de las naciones. Las que lo consulten y estudien no serán despojadas fácilmente de sus derechos; y el aprecio que nosotros le tributemos será la mejor medida para conocer si nos hallamos en estado de recibir la libertad que tanto nos lisonjea. 

Como el autor tuvo la desgracia de delirar en materias religiosas, suprimo el capítulo y principales pasajes donde ha tratado de ellas(2). He anticipado la publicación de la mitad del libro, porque precisando la escasez de la imprenta a una lentitud irremediable, podrá instruirse el pueblo en los preceptos de la parte publicada, entre tanto que se trabaja la impresión de lo que resta. ¡Feliz la patria si sus hijos saben aprovecharse de tan importantes lecciones!
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NOTAS ER:
1: Misantropía: Rechazo, aversión al trato con los demás. Diccionario de la Lengua Española (2005) Pozuelo de Alarcón. Ed. Espasa-Calpe, SA.

De Misántropo, pa: 1. m. y f. Persona que, por su humor tétrico, manifiesta aversión al trato humano. Real Academia Española. (2001). Diccionario de la lengua española (22a ed.). Madrid.

2: ¡Oh! Nos encontramos con un caso de censura por motivos religiosos, de la pluma del revolucionario Moreno.  Nadie - ni el gran Moreno - puede escapar al espíritu de la época...

martes, 9 de abril de 2013

ASÍ SE NEGOCIAN LOS SALARIOS DOCENTES!!!

 La BANELCO de Flamarique o el "1% de la masa salarial negociada" a cada uno de los entregadores en concepto de aporte solidario”!!!


¿DECÍS QUE CAMBIÓ ALGO el 21-12-2001?

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Subject: [Todos QI] LA BUROCRACIA ENTREGÓ NUESTRA PARITARIA
To: eltransformador@agrupaciones.fcen.uba.ar
Cc: .....


En la línea de los “gordos”

LA BUROCRACIA ENTREGÓ LA PARITARIA DE LOS DOCENTES UNIVERSITARIOS POR 18 MESES Y LAS LUCHAS DE TODA LA DOCENCIA

Sin siquiera un simulacro de consulta en las 48hs. hábiles con las que el gobierno intimó una respuesta y sin una propuesta escrita hasta el mismo día de la firma, las burocracias de Conadu, Fedun, Ctera, Uda y Fagdut entregaron la paritaria por el 22% que se cobrará recién con la última cuota de noviembre y por un plazo de 18 meses con una única cuota del 7% a cobrar en febrero y por todo el semestre.

En el escenario mayor de la Casa Rosada, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, agradeció "el acuerdo alcanzado hoy que muestra la madurez, la sensatez y el compromiso con el conjunto de la Argentina y esto es algo que como Estado queremos remarcar" (La Nación, 6/04)). Y el ministro Alberto Sileoni confesó abiertamente que esto le permite al
Gobierno: “saltar la trampa del inicio del ciclo lectivo” (Página 12, 6/04). Más claro, imposible.

En la línea “madura” (podrida) de Armando Cavalieri, Gerardo Martínez, Antonio Caló y Andrés Rodríguez, los “gordos” de los sindicatos de docentes universitarios no solo aceptaron una propuesta de ajuste y en míseras cuotas no acumulativas (16% para el primer semestre y dos cuotas que suman 6% para el segundo), sino que, además, entregaron sin chistar las luchas en curso en Buenos Aires y Neuquén, y las que estallan en cada inicio de clase ante salarios ajustados por una devaluación mensual. No firmaron solo un acta vergonzosa de las tantas. Firmaron la paz social con el Gobierno que prepara la sintonía gruesa para descargar después de las elecciones. Se alinean con el gobierno contra todos los trabajadores entregando las paritarias libres y sin techo; poniéndose como modelo a seguir.

Mientras en la Rosada estampaban la firma, se estaba desarrollando un durísimo debate en el Plenario de Secretarios Generales de la Conadu Histórica. Los mandatos de las asambleas fueron unánimes en relación con el rechazo a la extensión de la paritaria. Por eso se rechazó por unanimidad el punto 9 del acta (¡que el Gobierno envió por correo al promediar el Plenario!). Allí, en un mismo apartado, se estipulaba el
pago del "1% de la masa salarial negociada" a cada uno de los entregadores en concepto de “aporte solidario” (el precio de la entrega) y la vigencia del acuerdo hasta el 1º de julio de 2014.

La discusión se planteó en torno a “participar en la firma del acta pero…” (en desacuerdo con el plazo de 18 meses), moción planteada por un sector del oficialismo. Por solo un voto la mayoría del plenario se pronunció por no firmar el acta.

A iniciativa de la AGD –junto con otros sectores de la izquierda y combativos- mocionamos comunicar al Ministerio de Educación el rechazo a la propuesta salarial porque el gobierno no entregó el acta para
consulta, impuso plazos que impedían una consulta abierta a los docentes de todo el país, el plazo de 18 meses entrega la paritaria y asegura la paz social y por un incremento insuficiente, en cuotas y no acumulativo, en un cuadro de una inflación galopante.

Ganó (13 a 5) la moción que definió el acuerdo “como insuficiente en los términos establecidos”. Una fórmula más que vacilante y concesiva frente a la entregada de los “gordos” y el intento de regimentación del Gobierno a la docencia universitaria y al conjunto de los trabajadores estatales y privados.

Finalmente se ratificó por unanimidad el pliego completo de reivindicaciones: rechazo al 22% en cuotas, recomposición del 30%, derogación del impuesto a las ganancias, eliminación de los topes a las asignaciones familiares, salario para los miles de docentes ad honorem, estabilidad laboral con carrera docente, anulación de la Caja Complementaria y el respeto pleno a la Ley 26.508 contra las cesantías en la UBA.

El viernes 19 de abril está convocado el Congreso de la Federación, invitando a las asociaciones de base (estén o no federadas) que hayan rechazado la entrega de la paritaria.

La Agrupación Nacional Naranja llama a preparar ese Congreso sobre la base de convocar a asambleas en cada lugar de trabajo para recabar mandatos, trabajar un petitorio en todas las universidades nacionales
para dirigirnos a cada compañera y compañero planteando el rechazo al acta y nuestro pliego, movilizarnos el 16 de abril junto con la Fuba al
Ministerio de Educación y ese mismo día a los rectorados de cada universidad nacional.
Tenemos que preparar el terreno para la organización y movilización de toda la docencia universitaria que nos permita “saltar la trampa” y quebrar la política de ajuste con paz social.


EL TRANSFORMADOR
en Agrupación Nacional Naranja de Docentes e Investigadores Universitarios

Lunes 8 de abril de 2013

lunes, 1 de abril de 2013

DIGITALIZACIÓN AULAS: FRACASA el PROGRAMA

Coloco esta nota pensando en quienes serán profesores que emplearán las  NUEVAS TECNOLOGÍAS con sus alumnos, en sus clases, promovidas por "bienintencionados gobernantes" (si estos conceptos son compatibles... es un tema a estudiar)
La nota fue tomada de la página de Fernando Carlos, página que ya he recomendado anteriormente.
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México: 
Fracasa el Programa de Digitalización de las Aulas



Entre 2000 y 2012, el Gobierno federal destinó 39 mil millones de pesos para digitalizar las aulas de primaria y secundaria, a través de los programas Enciclomedia y Habilidades Digitales para Todos (HDT), sin embargo, el aprendizaje de los alumnos no mejoró.

Los dos programas panistas, ahora sin presupuesto y en vías de ser sustituidos, tenían como objetivo mejorar el nivel educativo de los estudiantes de primaria y secundaria.

Siete años después de que en las escuelas comenzó a operar Enciclomedia, los equipos están abandonados, mientras que el programa HDT fracasó en la meta de equipar y conectar al 75 por ciento de la matrícula.

El actual Gobierno federal prevé invertir ahora mil millones en la compra de 240 mil computadoras laptop que se repartirán entre alumnos de quinto y sexto grados de primaria de los estados de Tabasco, Colima y Sonora. Se trata del primer proyecto relevante de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC).

Los resultados de la prueba ENLACE 2007 revelan que el 19.6 por ciento de los alumnos que cursaban quinto de primaria tenían conocimientos insuficientes en Español, y el 20.4 por ciento tenían esa misma circunstancia en Matemáticas.

Cuando esa generación concluyó la secundaria, el 37.7 por ciento de los alumnos se ubicó en el nivel insuficiente en Español, y el 54 por ciento en Matemáticas.

Guadalupe Rodríguez estudiaba en la primaria Centauro del Norte de Iztapalapa en el ciclo escolar 2006-2007, y fue una de los 2 millones 115 mil alumnos que usaron el Programa Enciclomedia en quinto y sexto grado, impulsado por el ex Presidente Vicente Fox.

En el 2006, la SEP planeó extender Enciclomedia a secundaria, de tal suerte que, cuando Guadalupe llegara al primer grado, continuaría usando los equipos.

Pero con el cambio de Gobierno, la nueva Secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota, ordenó cancelar los contratos argumentando falta de recursos, y los 45 mil equipos Enciclomedia Secundaria no llegaron a las escuelas.

La SEP pagó por concepto de multas 2 mil 400 millones de pesos a los empresarios afectados por la cancelación de los contratos.

Después, algunos alumnos como Guadalupe, quien estudió en la Secundaria 89 de Iztapalapa, usó el equipo HDT, el nuevo programa del sexenio del Presidente Felipe Calderón, sólo que la apuesta estaba en la conexión a Internet.

En segundo y tercer grado de secundaria, el uso de las computadoras y el acceso a la internet para Guadalupe se restringió a las llamadas “Aula de medios”, “Aulas digitales”, “Laboratorio de medios” o “Bibliotecas digitales”, donde los alumnos pasan entre 2 y 3 horas a la semana prácticamente aprendiendo computación.

Las aulas de medios son esfuerzos por introducir computadoras en las escuelas que provienen de diversas fuentes: la SEP, Unete, Fundación Telmex, gobiernos locales, y hasta municipales.

Se trata fundamentalmente de equipos donados a las escuelas, algunos con conexión a Internet, y otros sin ella.

Al concluir la secundaria la generación de Guadalupe, el porcentaje de estudiantes en los niveles insuficientes aumentó 54 por ciento en Español y 37.7 por ciento en Matemáticas.

Para la directora del Centro de Investigación en Educación del Tecnológico de Monterrey, Marcela Gómez Zermeño, las computadoras por si solas no mejoran el desempeño de los alumnos.

En el caso de Enciclomedia y HDT, dijo, no se desarrolló un modelo educativo para el uso de tecnologías en el aula.

“Tanto Enciclomedia como HDT, en su gran mayoría, sólo se enfocaron a digitalizar materiales didácticos, por lo que nunca llegaron a constituir un modelo educativo”, expresó.

El Rector del Instituto Tecnológico Telmex, Javier Elguera, aseguró que la tecnología es una herramienta útil e indispensable en la educación, pero que ningún modelo funciona si no cuenta con 5 elementos básicos: 
a) detectar las necesidades de la escuela, 
b) desarrollar contenidos propios, 
c) capacitar a los maestros, 
d) usar tecnología conectada a la internet y 
e) evaluar el programa para corregirlo. (Nota ER: viñetas y énfasis añadido)

“Sólo nos pasaban videos”

Guadalupe Rodríguez pertenece a la primera generación de alumnos que usó el programa Enciclomedia en quinto año de primaria.

“Lo usábamos algunas veces; no siempre, porque no prendía o no lo encendía el profesor. Al principio me sorprendió mucho el equipo, pues era un pizarrón electrónico y la computadora, y era la primer vez que la veía, pero conforme pasaron los meses, ya en sexto le perdimos mucho el interés, pues nada más nos pasaban videos”, cuenta la joven que estudia ahora en el Conalep 4 de Iztapalapa.

Guadalupe recuerda que en la Escuela Primaria Centauro del Norte, por lo general el equipo lo usaban en la asignatura de Ciencias Naturales.

“Eso era muy novedoso y todos queríamos pasar al pizarrón, pero ya en sexto casi no lo usábamos”.

En la Secundaria 89 Francisco Luna Reyes, Guadalupe siguió con el programa Habilidades Digitales para Todos.

“Era el mismo programa que en primaria, y había una computadora para el profesor, igual que en primaria, pero no todos los maestros usaban la computadora”, cuenta.

Cuando llegó a la secundaria, asegura Guadalupe, era de las pocas que sabían cómo usar la computadora y el pizarrón interactivo.
Pero la computadora en el salón de clases terminó para Guadalupe al llegar a segundo de secundaria.

“Usábamos el aula de medios o el laboratorio de cómputo, y nos tocaba una computadora por cada dos alumnos. No teníamos internet, por eso sólo aprendimos a usar la computadora, y los programas”.

Las clases de computación, dice, las aprendió en el taller de electricidad, donde el maestro destinaba tres horas a enseñarles cómputo a los alumnos.

Lo mismo sucedió en tercero de secundaria, donde el maestro sólo les daba dos horas de cómputo.

En el Conalep la cosa es peor, ya que a pesar de estudiar mantenimiento y equipo de cómputo y contenido digital, no hay computadoras para todos, y no tienen internet.

“No tenemos computadoras, a pesar de que pagamos 800 pesos al semestre, y creo que deberíamos estar trabajando en las computadoras todos los días”.
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