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jueves, 9 de enero de 2014

YA NO SÉ QUÉ HACER CONMIGO - CUARTETO DE NOS

Escuche esto en la radio. Seguro q es "vieja"
Pero me resultó "postmoderna" (,)
Así q acá va:



"Ya no sé qué hacer conmigo" 
(2006) Cuarteto de Nos (Uruguay)



Ya tuve que ir obligado a misa,
Ya toqué en el piano "Para Elisa"
Ya aprendí a falsear mi sonrisa, 
Ya caminé por la cornisa

Ya cambié de lugar mi cama, 
Ya hice comedia, Ya hice drama.
Fui concreto y me fui por las ramas, 
Ya me hice el bueno y tuve mala fama

Ya fui ético y fui errático, 
Ya fui escéptico y fui fanático 
Ya fui abúlico y fui metódico, 
Ya fui púdico fui caótico

Ya leí Arthur Conan Doyle, 
Ya me pasé de nafta a gasoil 
Ya leí a Breton y a Molière, 
Ya dormí en colchón y en sommier

Ya me cambié el pelo de color, 
Ya estuve en contra y estuve a favor 
Lo que me daba placer ahora me da dolor, 
Ya estuve al otro lado del mostrador

Y oigo una voz que dice sin razón:
"Vos siempre cambiando 
Ya no cambias más" 
Y yo estoy cada vez más igual, 
Ya no sé qué hacer conmigo

Ya me ahogué en un vaso de agua, 
Ya planté café en Nicaragua
Ya me fui a probar suerte a USA, 
Ya jugué a la ruleta rusa

Ya creí en los marcianos, 
Ya fui ovo-lacto vegetariano, sano.
Fui quieto y fui gitano.
Ya estuve tranqui y estuve hasta las manos

Hice un curso de mitología 
Pero de mí los dioses se reían 
Orfebrería la salvé raspando, 
Y ritmología aquí la estoy aplicando

Ya probé, 
Ya fumé, 
Ya tomé, 
Ya dejé, 
Ya firmé, 
Ya viajé, 
Ya pegué, 
Ya sufrí, 
Ya eludí, 
Ya huí, 
Ya asumí, 
Ya me fui, 
Ya volví, 
Ya fingí, 
Ya mentí

Y entre tantas falsedades, 
muchas de mis mentiras ya son verdades.
Hice fácil las adversidades, 
y me compliqué en las nimiedades 

Y oigo una voz que dice sin razón:
"Vos siempre cambiando 
Ya no cambias más" 
Y yo estoy cada vez más igual, 
Ya no sé qué hacer conmigo 

Ya me hice un lifting, 
me puse un piercing, 
fui a ver al Dream Team y no hubo feeling 
me tatué al Ché en una nalga, 
arriba de "mami" para que no se salga

Ya me reí y me importó un bledo, 
de cosas y gente que ahora me dan miedo 
Ayuné por causas al pedo, 
Ya me empaché con pollo al spiedo

Ya fui al psicólogo, 
fui al teólogo, 
fui al astrólogo, 
fui al enólogo 
Ya fui alcohólico y fui lambeta, 
Ya fui anónimo y ya hice dieta

Ya lancé piedras y escupitajos, 
al lugar donde ahora trabajo 
y mi legajo cuenta a destajo, 
que me porté bien y que armé relajo.

Y oigo una voz que dice sin razón:
"Vos siempre cambiando 
Ya no cambias más" 
Y yo estoy cada vez más igual, 


Ya no sé qué hacer conmigo.

viernes, 2 de agosto de 2013

Niños, padres y maestros, hoy - Autor: Juan Vasen* (referencia al pie)

Niños, padres y maestros, hoy

Autor: Juan Vasen* (referencia al pie)


En las inconsistencias, apoyarse.
Paul Celan

Esta reflexión intenta aportar a un pensamiento sobre las modalidades actuales de criar y educar. Prácticas de crianza, formación y cuidado determinantes y a la vez determinadas desde lo epocal. El "piso" de estas prácticas fundantes de la subjetividad no ha sido el mismo a lo largo de la historia. Y ahora parece que se mueve.

Ayer

En sus albores, la descendencia humana no alcanzó un estatuto que la diferenciara sensiblemente del hecho biológico. El pasaje que la llevaría desde la cría al hijo es inseparable de la configuración de una dimensión adulta cada vez menos accesible. En las hordas primitivas los chicos participaban al unísono con los grandes de tareas y rituales, todos como hijos de dioses y tótems. A medida que los adultos comenzaron a tomar parte del destino en sus manos, inscribieron, ya como padres, a sus crías en la condición universal de hijos.1

El lenguaje constituyó la materia de ese puente entre los adultos y sus cachorros. Una brecha que ya no se llenaba solamente por vía madurativa. El período de indefensión se fue extendiendo a medida que los circuitos instintivos quedaban en falta. La fijeza se debilitaba para dar cabida a una variabilidad de experiencias que requerían para su transmisión soportes ya no genéticos, sino culturales.

Las crecientes posibilidades de que fuera garantizada su subsistencia, hicieron de los niños soportes más consistentes de los anhelos de trascendencia. La inversión educativa, material y simbólica que supone la transmisión, es correlativa de la libidinal. La infancia es hija contradictoria del narcisismo parental y, al unísono, de las determinaciones históricas que lo posibilitan.

El arte medieval anterior al siglo XII era "incapaz de representar un niño salvo como un hombre en menor escala". Es Durero quien realiza el primer estudio de las proporciones corporales del niño. Tampoco las palabras que representaban al niño lo hacían de modo discriminado. "Garçon" era equivalente tanto a niño como a criado. Recién a partir del Renacimiento se hace posible pasar del estatuto de hijo al de niño.2

El siglo XVIII es el punto angular para la formación en Occidente de una "esfera" infantil. Separados trabajo y vivienda, a la infancia se le asignan espacios propios donde permanecer. Surgen los cuartos de los niños y las plazas de juegos, así como una vestimenta particular que diferencia más nítidamente edades y también a las nenas de los varoncitos. Comienza la masificación de los juguetes y el auge de una literatura específicamente infantil.

De la gran casa feudal llegamos este hogar-nido, un remanso de paz, pero también de intrusión. La presión de la socialización comienza a abarcar todas las expresiones vitales del niño y determina así, en última instancia, las reglas de decencia que convienen. Y esto significa determinar, al mismo tiempo, las fronteras del juego. En este sentido el combate contra la masturbación fue un paradigma por los niveles de crueldad que alcanzó. Se convirtió en el punto de arranque para la eliminación de la actitud "indeseable"que entraña, a saber: la autosuficiencia y el placer del juego con el propio cuerpo. Ambas costumbres debían rechazarse por improductivas. La entrega al disfrute del momento entraba en contradicción con la actitud de previsión sistemática, a largo plazo, con que la ascética burguesa en ascenso quería derrotar a la decadente moral de la aristocracia.

Pero, una vez consolidada como clase, el objetivo predominante de la burguesía pasó a ser la estimulación de la "industriosidad". Más que coartado, el juego debía ser instrumentado. Entonces, a través de una pedagogía de la simulación de determinadas operaciones sociales, se impuso el "como si". Más que ascéticos, los pequeños debían ser hábiles, optimistas, comunicativos y conocedores de las cosas prácticas; moderados, flexibles, adaptables y diestros en fin en el trato social.3 A las niñas se las entrenaba para el rol de recatadas esposas y futuras madres.

Un piso que se mueve

Perdimos estabilidad, no sabemos de qué lado,
vamos a quedar parados.
Andrés Calamaro


La familia compartió, en Occidente y durante siglos, su espacio formativo con la Iglesia. Actualmente ocupa un escenario decreciente en relación a otros ámbitos de socialización formales (escuela) e informales (medios masivos de comunicación). Una niñita preguntaba a su mamá, mientras veía el programa de Galán:"Mami, para casarse, ¿hay que ir a la tele?".

Esta vivencia de disolución de la familia es registrada por algunos pensadores de nuestro tiempo, como George Duby:
"Así la familia pierde progresivamente sus funciones que hacían de ella una microsociedad. La socialización de los niños ha abandonado totalmente la esfera doméstica. La familia deja pues de ser una institución para convertirse en simple lugar de encuentro de vidas privadas".4

Parecería que si la familia ya no es lo que era, ya no es. Lo que nos dificulta inteligir sus transformaciones.

Familia y escuela, como instituciones, creían ser "fundadoras" de diferentes marcas generadoras de distintos tipos de lazo social. Esta función determinante velaba su condición de determinadas por la sociedad, la cultura y la época. Y lo que ha cambiado en el pasaje de la modernidad a la que solemos llamar posmodernidad es la relación entre los estados nacionales y el mercado internacional.
Podemos apreciar el reflejo de esta situación en la tapa de nuestros DNI, donde formar parte del Mercosur como consumidor está por encima de ser ciudadano argentino.5 Este contrapunto ciudadano-consumidor con el creciente predominio del lazo que el consumo instituye, marca aquel pasaje. Y lo hace porque produce dos subjetividades distintas. La instituida por el estado y la instituida por los medios y el consumo. Si antes los estados se proponían ser naciones y regular sus mercados internos formando ciudadanos futuros para el ejercicio de esas funciones, ahora los estados ya no saben ser naciones y tampoco saben si quieren. Esta determinación que podría considerarse "exterior" y lejana a los niños de hoy produce efectos trascendentes tanto en la escuela como en la crianza. Lo que antes parecía instituido sólidamente pasó a ser un piso de características fluidas como el movimiento de los capitales, que se mueve. El consumo es una práctica instituyente de subjetividad, desbordante y difícil de limitar. No solo en otros, en cada quien. Una práctica que aparenta incluir pero en rigor excluye y fragmenta. Si los ciudadanos son iguales ante la ley, los consumidores son claramente desiguales según su capacidad adquisitiva. El consumo (mediado por la publicidad) produce marcas que también marcan y establecen formas de linaje. Una desesperada pertenencia ante una licuadora excluyente. Si hasta los más pobres al acceder al consumo se desesperan por mostrar las marcas a las que pueden acceder, tal como ocurre en las "villas" con los jovencitos que venden drogas y se visten con las mejores marcas de ropa o zapatillas.

Las relaciones que el consumo instituye no igualan pero simetrizan. No hay que construir un saber estructurado como en la escuela, no hay que esperar a ser grande. El consumo es ahora. La inundación de gadgets lleva a una suerte de homogeneización y borramiento de las diferencias entre niños y adultos en relación a los consumos. "Los juguetes de los niños de hoy son también los 'juguetes' de los adultos. Y los juguetes de los adultos (teléfonos móviles, laptops, autos, iPods, etcétera) tienen cada vez más un diseño infantil".6 Si los chicos juegan a ser grandes porque hay una distancia a recorrer y un deseo de hacerlo cuando esta se instaura, y si los grandes juegan como chicos (peor, en realidad, pues los chicos son mucho más rápidos para absorber las novedades), ¿por qué crecer?

Por otra parte, esa incidencia del consumo nunca ha alcanzado tanta intensidad. Se ha instaurado una especie de insaciable "carrera armamentista" en la que juguetes cada vez más caros envejecen cada vez más rápido. Como los autos y los celulares. Y nos hipnotizan, a los que consumimos y a los que quedan con la "ñata" contra el vidrio.

La publicidad es quien se encarga de dar imagen y significación a las marcas que marcan ese territorio profundo que llamamos ingenuamente "uno mismo", donde parecen haberse alojado no solo las huellas de experiencias vitales sino también las marcas de las marcas comerciales. Nuestra subjetividad ya no alberga solamente los arrorroes y mimos, los olores y las voces, los nombres y apellidos. También ha sido colonizada por las marcas.7 Horadada la roca moderna del hogar nido, nuestra intimidad se ha tornado cada vez más ex-timidad.8

James McNeal describe en su libro de marketing para niños el proceso de socialización en la sociedad de consumo de un modo contundente:"Cuando llega el momento en que el niño puede estar sentado derecho, se lo instala en su puesto de observación culturalmente definido: el changuito del supermercado". Luego, dice, caminará a un costado.

Claro que criar en el consumo no es fácil. Ir al "súper" hoy, para muchos, tampoco. Si no resiste la miseria, resisten los padres. Paciente, McNeal alecciona:
"A menudo sucede que los padres no hagan caso o rechacen la demanda de sus hijos. Los niños pueden tener problemas con esas reacciones. Puede haber enfrentamientos, discusiones, palizas y rabietas, todo lo cual puede resultar fastidioso para ambas partes. Hay maneras de prevenir esos resultados y maneras de manejarlos, en particular si los padres confían en la ayuda de los comerciantes interesados". 9

Si en la modernidad los padres eran los agentes de socialización primaria de los niños; ahora, en cambio, la publicidad asume la tarea de "educarlos" a ambos, simetrizando a padres e hijos para que hagan carrera como consumidores. Casi un posgrado. Una maestra comentaba hace poco:"Los medios son otro maestro en el aula".

En familia

A mí me crió la televisión.
Nicolás


Hace muchos años, Robert Young protagonizaba una serie de gran audiencia televisiva:"Papá lo sabe todo". Por esa época, el cabo Rusty, casi un niño -integrado a la estructura de un ejército- adiestraba y domeñaba a su fiel amigo animal, Rin tin tin. Un saber supuesto e hipertrófico y el dominio sobre lo irracional a partir de la integración a una estructura jerárquica eran el modo de estructurar relaciones.

En la actualidad, la figura paterna más popular es Homero Simpson, que sabe menos de casi todo que su opinador hijo Bart. Y este, lejos de integrarse a una estructura jerárquica que lo ayude a controlar sus desbordes, cuestiona y desnuda las hipocresías y el manojo de intereses que determinan aspectos de su crianza y educación. La palabra paterna pasó de hipertrofiada y solemnizada a devaluada. El linaje -hijo de oficios y de lo que se produce- empieza a estar cada vez más ligado a las marcas y a lo que se consume.

La desintegración familiar manifiesta por la precariedad habitacional, ocupacional, o las exigencias de la supervivencia velan que hay otras formas de des-integración más sutiles. Aquel hogar nido se ha convertido en un multi-espacio (cuando hay lugar), donde se intersectan -no necesariamente se comparten- vidas privadas. Los rituales familiares se ven jaqueados por las solicitudes mediáticas. Pensemos si no, en la cantidad de veces que se suele tener que llamar al ritual de la cena a quienes están "ocupados" por el chateo, la televisión o la música. La exogamia también se abre camino por estas vías.

Con un agregado. Los semejantes pierden consistencia ante esta mediatización. Un niño le dice a su padre cuando frena en una esquina:"Papá, si pisamos a la viejita ganamos un bonus de mil puntos". Una niñita resiste la orden de ir a dormir que le imparte su madre, mientras mira desde la ventana de su casa a una pareja que pone pertenencias en el techo de su auto que está a punto de ser arrastrado por una inundación: "Mamá, esperá un poco que quiero saber cómo termina...!". Era el pedido de una espectadora curiosa, no de una niña angustiada por la suerte de los inundados.

En la escuela

-¿Vos creés que cuando vaya a buscar trabajo me van a preguntar qué nota me saqué en Instrucción Cívica? Juan, la escuela educa muy bien para la escuela.
Pablo, 16 años


En apariencia hay escuelas, hay edificios y maestras, pero todo funciona de otra manera. La escuela moderna educaba al soberano futuro, ciudadano que se hará representar. Era una escuela que formaba (el término alemán Bildung marcó ese rasgo) ciudadanos. De ahí, instrucción cívica. Ahora la escuela capacita para ingresar a un mercado. ¿Para qué, entonces, el civismo, la historia, incluso la gramática? ¿Para qué estudiar si, según Castoriadis10, los títulos se pueden comprar?

Antes, la escuela era fuente única de formación. Ahora se ha convertido casi, casi... en una empresa entre otras que provee de habilidades y opiniones para su venta en el mercado laboral. Antes se trataba del alumno al que había que iluminar, una especie de página en blanco. En su lugar los chicos, hoy usuarios de servicios educativos, vienen a desaprender.

Si antes se trataba de esperar, el consumo no espera. Si se trataba de igualar (guardapolvos mediante) ahora lo importante es "estar primero".11 Si antes un maestro, aun desconocido, era esperado con respeto por su investidura, en el aula, ahora puede serle necesario ingresar cuerpo a tierra para no ser alcanzado por los proyectiles. El saber estructurado, la investidura del maestro (junto con la del Estado y del padre), han caído. La norma pasa a ser una opinión más. Y esto merece un análisis y, a la par, una autocrítica.

Los chicos, no solo uno como en el cuento sino casi todos, señalan a las fuentes de autoridad y saber con el dedo y les dicen que están desnudos. ¿Cómo crear respeto y, mejor aún, confianza desde ese incómodo lugar?

Antes, la consistencia de la autoridad aplastaba y el chico se escapaba ("rateaba") o se rebelaba y transgredía. Ahora ante la inconsistencia se dispersa, fragmenta y se aburre.12 Y actúa. No por rebeldía, por vacío.

Desnudos y exigidos

El cuerpo humano no es una estructura ni muy eficiente ni muy durable, con frecuencia funciona mal [...]. Hay que reproyectar a los seres humanos, tornarlos más compatibles con sus máquinas.
Stelarc


Desde esa desnudez, en que nos han dejado muchas de las instituciones (pero también de las caretas) caídas, ¿qué hacer? O tal vez ¿qué no hacer? Haber perdido pie lleva a una nostalgia de lo que no fue, a buscar algo rígido que nos sostenga, que emparche las investiduras caídas o desgarradas. Y sobre todo, la autoridad devaluada. De allí la impotencia y la depresión cuando no los estallidos de cólera impotentes cuando no es posible marcar la subjetividad de hijos y alumnos de acuerdo con valores y modos de relación que son vividos por sus receptores como obsoletos. Se trata de comenzar a construir algo más firme, no más duro. Se trata de partir de la confianza en camino a la reconstrucción de una autoridad con autoría y no como mímica vacía, mero discurso de orden, eco de papagayos.

Solo podremos desmarcarnos del consumo cuando podamos, en la crianza y en la escuela, establecer nuevas marcas. Y cada época hace (de) las suyas. Convendría no olvidar que en estos tiempos hay niños que enfrentan presiones sobrehumanas de eficiencia. Expectativa casi robótica ante la cual Tiempos Modernos podría pasar por una película filmada en cámara lenta. Ellos son sujetados a un marcapasos social que suele asumir un ritmo cocaínico. Él les impone las pilas para que puedan andar a mil. Con lo que no solo dejan de ser niños, casi dejan de ser humanos.

¿Habrá que hacerle caso a Stelarc? Habrá llegado el tiempo de una post-infancia? ¿Modo de producción subjetiva de post-mocosos? ¿Tiempo de constitución de lo maquinal, en lugar del momento fundante de lo infantil? ¿Sustitución del lapsus por la falta de batería? ¿Del juego por la programación? ¿De la intimidad velada por el automatismo expuesto? ¿De la aventura de hacerse la película por el goce de ser espectador de la ya hecha? ¿Se destituirán los espacios de juego? ¿O la niñez tal como la conocemos? ¿Será esta la tendencia?

Y si bien los soportes institucionales que hacen al niño tienden a ir ausentándose de la escena, hay interrogantes, procesos y dimensiones de la subjetividad que se mantienen a cierto resguardo de la intrusión descarnada del presente. Siempre y cuando haya padres y no "sponsors" o botellones de clonación. Siempre y cuando haya procesos de subjetivación y aprendizaje mediados por humanos y fundados en anhelos de trascendencia, y no hipnopedia.13

En la producción de esa clase de riqueza no virtual que son los seres humanos, no hay manera de emanciparse totalmente de esas viejas conexiones de la ternura y la palabra. Se seguirán creando nuevos puestos para el trabajo de la crianza -más allá de las probetas- que estará en manos de padres que son los insustituibles agentes de una doble función. De inscripción erógena y simbólica por un lado, pues son ellos quienes marcan con aquellos "arrorroes y mimos" pero también transmiten en tanto sujetados al inconsciente sin saberlo o sin quererlo, lo que los excede o lo que los hace padecer. Y, a la vez son quienes coadyuvan a metabolizar y metaforizar eso inscripto, por otro. Eso inscripto por ellos o a través de ellos. Pero también a pesar de ellos o sin ellos, por la sociedad, la cultura y la época tanto más cuando la situación de los padres como transmisores está en desventaja frente a otras fuentes de inscripción, como hemos intentado resaltar en este ensayo. Lo inscripto requiere ser ligado libidinalmente. Esto es lo que ocurre -por ejemplo- cuando una mamá amamanta y acompaña ese estímulo placentero con el sostén, arrullo, mirada, caricia. O cuando un reto paterno es acompañado por una explicación acorde, o cuando se comparte una película ayudando a un niño a entender e incorporar aquello que, de lo contrario, sería vivido como un cuerpo extraño. De las condiciones de inscripción y de las vías abiertas para su elaboración surgirá, en el mejor de los casos, un ser que puede jugar y podrá jugarse.Y aunque no podamos "penetrar los esquemas divinos del universo", nadie debiera disuadirnos de crear, tal como Borges nos sugiere "esquemas humanos, aunque nos conste que estos son provisorios".14

* Psicoanalista, autor de Post-mocositos, Contacto animal y Fantasmas y Pastillas. www.juanvasen.com.ar

1 Vasen, J., ¿Post-mocositos?, Buenos Aires, Lugar Editorial, 2000.
2 Aries, P., L enfant dans l Ancient Regime, Paris, Seuil, 1998.
3 Eisembroch, D., El juego de los niños. Barcelona, Zerozix, 1988.
4 Duby, G., Historia de la Vida Privada, Buenos Aires, Taurus, 1988.
5 Corea, C. y Lewkowicz, I., ¿Se acabó la infancia?, Buenos Aires, Lumen, 1999.
6 Fresán, R.,"Ser de juguete", Diario Página 12, Argentina, 5 de enero de 2005.
7 Míguez, H., "Mercados, adicciones y espejos", Diario La Nación, Argentina, 11 de marzo de 2005: Se invierten 12.000 millones de dólares/ año para investigar los hábitos de consumo de niños norteamericanos de entre 8 y 12 años.
8 Lacan, J., La Ética, Buenos Aires, Paidós, 1989.
9 McNeal, J., Marketing para niños, Buenos Aires, Granica,1998.
10 Castoriadis, C., El avance de la insignificancia, Buenos Aires, Eudeba, 1999.
11 Publicidad de telefonía celular.
12 Corea, C. y Lewkowicz, I., Pedagogía del aburrido. Buenos Aires, Paidós, 2004.
13 El término hipnopedia refiere a un proceso de crianza sin padres, vehiculizado por miles de repeticiones sobre el deber ser, escuchadas durante el sueño. Es propuesto en la genial novela de Aldous Huxley, Un mundo feliz, Madrid, Editorial Rotativa, 1975.
14 Borges, J. L., citado en el excelente libro de Paula Sibilia, El hombre post orgánico.
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Tomado de la revista "El Monitor..." (nro. 10) que parece que tendría que recibir en cierta institución... pero no recibo...deberé averiguar ese tema.

domingo, 30 de diciembre de 2012

PEPE MUJICA - DISCURSO


(Edite alguna cosita.  Parece q ya no se revisan los textos)

Reciente Discurso del Presidente Uruguayo en Río de Janeiro

El discurso ya se está considerando histórico, Mujica habló ante una audiencia de mandatarios que con desgano escucharon las verdades brutales que les decía, recién a días del discurso, la prensa internacional y el mundo comienzan a tener en cuenta que no fue un simple discurso el que dijo el presidente uruguayo:

Autoridades presentes de todas la latitudes y organismos, muchas gracias. Muchas gracias al pueblo de Brasil y a su Sra. presidenta, Dilma Rousseff. Muchas gracias también, a la buena fe que han manifestado todos los oradores que me precedieron.
Expresamos la íntima voluntad como gobernantes de apoyar todos los acuerdos que, ésta, nuestra pobre humanidad pueda suscribir.

Sin embargo, permítasenos hacer algunas preguntas en voz alta.

Toda la tarde se ha hablado del desarrollo sustentable. De sacar las inmensas masas de la pobreza.

¿Qué es lo que aletea en nuestras cabezas? ¿El modelo de desarrollo y de consumo que queremos es el actual de las sociedades ricas?

Me hago esta pregunta: ¿qué le pasaría a este planeta si los hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que tienen los alemanes? ¿Cuánto oxígeno nos quedaría para poder respirar?

Más claro: ¿tiene el mundo los elementos materiales como para hacer posible que 7 mil u 8 mil millones de personas puedan tener el mismo grado de consumo y de despilfarro que tienen las más opulentas sociedades occidentales? ¿Será eso posible?
¿O tendremos que darnos otro tipo de discusión?

Hemos creado esta civilización en la que hoy estamos: hija del mercado, hija de la competencia y que ha deparado un progreso material portentoso y explosivo.

Pero la economía de mercado ha creado sociedades de mercado. Y nos ha deparado esta globalización, cuya mirada alcanza a todo el planeta.

¿Estamos gobernando esta globalización o ella nos gobierna a nosotros?

¿Es posible hablar de solidaridad y de que “estamos todos juntos” en una economía que basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad?

No digo nada de esto para negar la importancia de este evento. Por el contrario: el desafío que tenemos por delante es de una magnitud de carácter colosal y la gran crisis que tenemos no es ecológica, es política.

El hombre no gobierna hoy a las fuerzas que ha desatado, sino que las fuerzas que ha desatado gobiernan al hombre. Y a la vida.
No venimos al planeta para desarrollarnos solamente, así, en general. Venimos al planeta para ser felices. Porque la vida es corta y se nos va. Y ningún bien vale como la vida. Esto es lo elemental.

Pero la vida se me va a escapar, trabajando y trabajando para consumir un “plus” y la sociedad de consumo es el motor de esto. Porque, en definitiva, si se paraliza el consumo, se detiene la economía, y si se detiene la economía, aparece el fantasma del estancamiento para cada uno de nosotros.

Pero ese hiper consumo es el que está agrediendo al planeta.

Y tienen que generar ese hiper consumo, cosa de que las cosas duren poco, porque hay que vender mucho. Y una lamparita eléctrica, entonces, no puede durar más de 1000 horas encendida. ¡Pero hay lamparitas que pueden durar 100 mil horas encendidas! Pero esas no, no se pueden hacer; porque el problema es el mercado, porque tenemos que trabajar y tenemos que sostener una civilización del “úselo y tírelo”, y así estamos en un círculo vicioso.

Estos son problemas de carácter político. Nos están indicando que es hora de empezar a luchar por otra cultura.

No se trata de plantearnos el volver a la época del hombre de las cavernas, ni de tener un “monumento al atraso”. Pero no podemos seguir, indefinidamente, gobernados por el mercado, sino que tenemos que gobernar al mercado.

Por ello digo, en mi humilde manera de pensar, que el problema que tenemos es de carácter político. Los viejos pensadores –Epicuro, Séneca y también los Aymaras- definían: “pobre no es el que tiene poco sino el que necesita infinitamente mucho”. Y desea más y más.

Esta es una clave de carácter cultural.

Entonces, voy a saludar el esfuerzo y los acuerdos que se hagan. Y lo voy acompañar, como gobernante. Sé que algunas cosas de las que estoy diciendo "rechinan". Pero tenemos que darnos cuenta de que la crisis del agua y de la agresión al medio ambiente no es la causa. La causa es el modelo de civilización que hemos montado. Y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir.

Pertenezco a un pequeño país muy bien dotado de recursos naturales para vivir. En mi país hay poco más de 3 millones de habitantes. Pero hay unos 13 millones de vacas, de las mejores del mundo. Y unos 8 o 10 millones de estupendas ovejas. Mi país es exportador de comida, de lácteos, de carne. Es una penillanura y casi el 90% de su territorio es aprovechable.

Mis compañeros trabajadores, lucharon mucho por las 8 horas de trabajo. Y ahora están consiguiendo las 6 horas. Pero el que tiene 6 horas, se consigue dos trabajos; por lo tanto, trabaja más que antes. ¿Por qué? Porque tiene que pagar una cantidad de cosas: la moto, el auto, cuotas y cuotas y cuando se quiere acordar, es un viejo al que se le fue la vida.

Y uno se hace esta pregunta: ¿ese es el destino de la vida humana?

Estas cosas que digo son muy elementales: el desarrollo no puede ser en contra de la felicidad. Tiene que ser a favor de la felicidad humana; del amor a la tierra, del cuidado a los hijos, junto a los amigos. Y tener, sí, lo elemental.

Precisamente, porque es el tesoro más importante que tenemos. Cuando luchamos por el medio ambiente, tenemos que recordar que el primer elemento del medio ambiente se llama felicidad humana.

Gracias.

viernes, 24 de agosto de 2012

POSMODERNIDAD - Por FEINMANN, de su programa FILOSOFÍA AQUÍ Y AHORA


El siguiente texto es una transcripción literal de lo expuesto por J.P Feinmann en el programa de T.V "Filosofía, Aquí y Ahora", Segunda Temporada, Encuentro N°13.
El texto fue levantado de la web... (¡Gracias Zero Uno!)... y yo lo edité en algunos sectores, pensando mejorarlo.


Los Posmodernos

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ASIGNACIONES para la LECTURA (ER).

1.- ¿Qué es (o qué expresa) un relato?
2.-  Feinmann (siguiendo a otros filósofos) señala 4 grandes relatos. ¿Cuáles son esos relatos?
3.-  ¿Qué "promesa" tenía cada uno de esos grandes relatos?
4.- Indique algún exponente de cada uno de esos relatos.
5.-  Discurra Ud.: ¿Por qué caen los grandes relatos?
6.- Cuando se derriban los grandes relatos ¿qué surge en su lugar?

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1- ¿En qué consiste la muerte de los Grandes Relatos?

En este encuentro, nos vamos a ocupar de las Filosofías Posmodernas.
El baqueteado, manoseado, ultrajado Posmodernismo.
Cualquiera cree saber qué es el Posmodernismo. Cualquiera le dice a uno, "Mi película es posmoderna", "Yo respondo a una estética posmoderna", "Mi teatro es posmoderno", "Mi actuación es posmoderna", "En esa galería exhibo mis cuadros posmodernos". Bueno. Tienen suerte. Aquí les vamos a explicar qué es lo Posmoderno.
Bien. La Posmodernidad no tiene un punto de inicio.
En principio, analicemos la palabra. La palabra acude al prefijo "Post". O sea que, la Posmodernidad es algo que viene después de la Modernidad. ¿Qué era la Modernidad? Definamos rápidamente la Modernidad. La Historia la hace el hombre. Es la etapa de la Historia fuerte, de las acciones fuertes, de los imperativos fuertes. Del hombre que hace la Historia y que se compromete con ella. Y cuando decimos de los Imperativos Fuertes, estamos hablando en serio de los Imperativos Fuertes. Por ejemplo, llevados al campo de la América Latina, incluso de la Argentina, un imperativo fuerte sería: "La patria dejará de ser colonia" o "La bandera dejará de flamear sobre sus ruinas" o "Perón o muerte" o "Patria o muerte". Ese es un imperativo fuerte. Bueno. Esos imperativos han cambiado.
La Filosofía Posmoderna se convierte en una moda, igual que el Existencialismo, igual que el Estructuralismo. Y comienza a tener un auge muy potente después de la caída del Muro de Berlín, que estas Filosofías habían, un poco, prefigurado.
El libro esencial o iniciático de las Filosofías Posmodernas, es un libro del fenomenólogo francés Jean-François Lyotard, que se llama "La condición Posmoderna". "La condición Posmoderna", Lyotard empieza diciendo: "Este es un análisis sobre el saber en las sociedades desarrolladas". Sociedades desarrolladas. Y a breves páginas concluye que en realidad, en las sociedades desarrolladas es donde se acumula más el saber. Al acumularse más el saber, se acumula más el poder.
Luego, Lyotard tiene otro libro, que fue comprado por muchos en la década del 80, porque decían: "¡Aquí, me aprendo la Posmodernidad!". Que se llamaba, y en esto fue bastante maligno Lyotard, "La Posmodernidad (explicada a los niños)". Y el libro era, espantosamente difícil, la verdad. Y muchos de los que lo compraron lo llevaron de nuevo a la librería o lo tiraron por... bue, por algún lado.
En "La posmodernidad (explicada a los niños), Lyotard tiene un texto muy importante, axial, que se llama "Misiva sobre la historia universal". Ahí va a enumerar los grandes relatos que se han impuesto hasta ese momento en la civilización occidental, y va a decretar la muerte de los grandes relatos. De aquí, apresuradamente, muchos artistas, muchos cineastas van a deducir:"Han muerto las historias", "Han muerto los relatos", "Han muerto las tramas", "No narremos más". Apresuradamente. Pero bueno, así ocurrió. Y nos ligamos bodrios inaguantables, en los que no pasaba nada. Digamos, no tiene por qué pasar algo en una película. Pero si pasa algo, mejor que pase. Pero bueno, está bien, uno puede ver una película en la que no pasa nada, pero no puede ver diez, quizás.
Pero, la cuestión es que, de postulaciones como "La muerte de los grandes relatos", estéticamente se crea una estética posmoderna que dice "Los relatos han muerto", "Las historias han muerto", "No se puede narrar", "Las tramas han muerto".
Entonces, vamos a ver ¿qué significa esto de la muerte de los grandes relatos en Lyotard?
Lyotard dice que hay cuatro grandes relatos.
El relato Cristiano, que es el relato en el que Dios manda a su hijo a sufrir y a morir por la redención de los hombres. Esa muerte genera la promesa divina. La promesa divina expresa, justamente, de que todos los hombres se encontrarán en el Reino de los Cielos. Y habrá entonces un espacio de plenitud. Este espacio de plenitud lo prometen todos los grandes relatos.
Segundo gran relato es, el que Lyotard va a llamar "El relato Marxista". Que es un relato en el que Lyotard tiene mucho interés en hacer picadillo. Vamos a ver si lo consigue.

2- La Historia, ¿Un decurso necesario?

El otro gran relato al que Lyotard va a criticar y a tratar de destruir, ya lo había hecho Michel Foucault. En realidad, voy a decirlo claro: Yo creo que los Posmodernos agregan muy poco a lo que ya había dicho Foucault. A lo que habían dicho Levi Strauss, los Estructuralistas, Louis Althusser, etc., etc. Pero bue... Adelante. Vamos a ver que hay cosas muy interesantes que dicen.
Lyotard toma el gran relato Marxista de la Historia, que lo hemos visto esquemáticamente: La burguesía liquida al feudalismo. Y de la burguesía surge el proletariado. Y el proletariado derrota a la burguesía. Y establece el estado de la plenitud al derrotar a la burguesía. Aquí vemos de nuevo que el gran relato de la Historia lleva a un nivel de plenitud en el cual ya no hay padecimientos. Ahí es una promesa, el gran relato. Es una promesa acerca de un destino inexorable de la humanidad en llegar a determinado momento en el que ya no va a haber injusticias ni padecimientos.
El otro gran relato que analiza Jean Francois Lyotard es el relato del Iluminismo, el relato de las luces. El relato del Iluminismo, nosotros lo vimos también, y... (Son Filósofos de segunda categoría en realidad, pero bueno, sigamos adelante) El relato del Iluminismo, dice Lyotard, es aquel que con el surgimiento de la divinidad de la razón, durante las Filosofías de la Revolución francesa, ¿no?, iniciadas por Kant, y después Voltaire, -los Enciclopedistas- pone a la razón como diosa de la Historia. Entonces, la divina razón va a ser la que va a llevar a todos los hombres a un mundo de profunda racionalidad, en la cual, ya no va a existir la irracionalidad.
Este es un relato del triunfo del capitalismo, del racionalismo capitalista. Este racionalismo capitalista es el que anuncia la burguesía capitalista del Iluminismo. Hay un relato del capitalismo que está basado en la economía. Está basado en el avance incontenible de la economía que implica una prosperidad para todos. El relato capitalista esencialmente dice "Vamos a llegar a un momento de la Historia en que la prosperidad va a ser para todos. Este es el relato capitalista.
En suma, tenemos los cuatro grandes relatos que Lyotard analiza.
¿Qué es lo común a todos ellos? Lo común a todos ellos es que expresan una visión teleológica de la Historia. La palabra griega "telos" implica “Fin”, “finalidad”; “logia”, teleología es el estudio de los fines. O sea, que tienen una característica teleológica quiere decir que van hacia un fin. Estos grandes relatos de la historia marcan una teleología inevitable, algo que inevitablemente se va a cumplir. Esto es una teleología, algo que va hacia su fin. Y no puede sino cumplirse.
Estas son grandes interpretaciones de la Historia para legitimar siempre algo.
Digamos, el gran relato Marxista ¿Qué es lo que legitima? Legitima la revolución del proletariado. Es esencial para llegar a la plenitud de la sociedad sin clases.
El gran relato Capitalista ¿Qué es lo que legitima? Legitima la economía capitalista, de mercado, libre mercado. Que es lo esencial para llegar a un estado de plenitud en el que va alcanzar para todos.
El relato Iluminista, lo que legitima es la Razón. Vamos a llegar a un estadio racional en el cual, todos vamos a ser plenamente felices.
Y estos son los grandes relatos. Y que están basados en lo siguiente: La Historia tiene un devenir, un decurso necesario. La Historia marcha necesariamente hacia un lugar de plenitud.
Entonces, hay aquí una interpretación metafísica de la Historia. Metafísica quiere decir: Que dentro de los hechos históricos hay algo que se está expresando, que se está desarrollando internamente a los hechos históricos. Esto es una interpretación metafísica. Porque lo que está dentro de un hecho, no es físico, es metafísico. Está más allá de lo físico.
Entonces, son interpretaciones metafísicas de la Historia contra las cuales, Lyotard y todo el Posmodernismo -y yo creo que en este sentido con gran sagacidad y con gran acierto- van a embestir.

3- ¿Cuál es el sentido de la exaltación de los pequeños relatos?

Este postulado de los grandes relatos, qué es lo que implica. Implica que hay pequeños relatos. Entonces, lo que va a postular la Posmodernidad es: O el no relato, que es lo que en la estética teatral, cinematográfica, narrativa, se ha utilizado, el no relato. Y también se ha utilizado en música.
Voy a dar un ejemplo muy atractivo de la música, que prefigura las estéticas posmodernas. Si las estéticas posmodernas hablan de la muerte de los grandes relatos, de la exaltación de los pequeños relatos, o en última instancia del no relato, hubo un músico norteamericano que hizo una pieza absolutamente memorable, que todavía se sigue interpretando, o se la tiene como el epítome de la música contemporánea. El compositor John Cage compuso una obra llamada 4'33''. Que consiste en lo siguiente: Está el teatro lleno. Y hay un piano. Y hay un reloj sobre el piano. El pianista viene. Saluda. Se sienta. No toca el piano. Mira el reloj. Y cuando pasan cuatro minutos y treinta y tres segundos, se levanta, y saluda al público. El público aplaude. Y esa ha sido la sonata de John Cage, en tres movimientos, titulada: 4'33''. Bue.
La idea es absolutamente genial. Como idea genial, se agota en sí misma. Pero es la idea del no relato. Es lo absoluto del no relato.
Ahora, lo que van a hacer los Posmodernos es que a la muerte de los grandes relatos le van a oponer la exaltación de los pequeños relatos.
Bueno, vamos a los pequeños relatos. Entonces, surge una fragmentación, un caleidoscopismo.
Y a esto Gianni Vattimo, un filósofo italiano, que estuvo hace poco en la Argentina, y que viene con cierta habitualidad a hablar de distintos temas filosóficos y de algunos temas personales, que a mí por lo menos me importan un pito, pero bueno, a él le gusta mucho hablar de eso (prefiero que hable de temas filosóficos). Pero, Gianni Vattimo va a proponer una Filosofía del Dialecto. Como es un buen italiano... Italia que es una hermosísima tierra, está caracterizada por una serie de pueblos, y en los distintos pueblos hablan distintos dialectos. Entonces, lo que dice Vattimo es: La Historia es como el dialecto. Son distintos dialectos que tienen que comunicarse entre sí. Pero no hay -aquí está la cosa- no hay un gran dialecto, como había en el gran relato. No hay un gran relato. Hay dialectos. Hay montones de dialectos que establecen comunicación. A veces se entienden. A veces no se entienden. Pero bueno, esa especie de fragmentación, de caleidoscopismo, de multiplicidad dionisíaca es la Historia. Porque la Historia para los Posmodernos, como para Foucault y para Nietzsche, es una multiplicidad de hechos.
No es una Historia única que se desarrolla dialécticamente como en Hegel y en Marx. Es una multiplicidad de hechos, que cada uno tiene su centro en sí. Esto es muy importante.
Esto es muy importante porque todo esto va a dar lugar al multiculturalismo, al respeto por los géneros diversos, al respeto por las etnias diversas, al respeto por todas las minorías, las minorías sexuales, las minorías raciales.
Es por esto que Vattimo viene a la Argentina. Y como el Posmodernismo tiene un enorme respeto por la particularidad, la singularidad que él expresa, que es la de su condición gay, habla -para mí excesivamente- de su condición gay. Pero él tiene todo el derecho del mundo de hablar de eso, que para él debe ser muy constitutivo.
Pero, efectivamente, esta multiplicidad da lugar al multiculturalismo ¿No? Digamos, respetemos al Feminismo, respetemos a las mujeres, respetemos a los negros, respetemos a los gays, a las lesbianas, a todo lo que sea distinto. Hay una estética de la diferencia. Hay un respeto. Una exaltación de lo diferente.
Y esto también está expresando la Democracia liberal de mercado.
No es casual que estos Filósofos surjan y tengan un éxito poderosísimo luego de la caída del Muro de Berlín, y también antes, como preanunciando el triunfo del Neoliberalismo.
Nosotros tenemos que el mercado, el mercado es una pluralidad de intentos dentro del campo económico del mercado. El mercado se ordena a sí mismo. Y la democracia es la pluralidad por excelencia, en la cual, todos los sujetos políticos de la democracia valen lo mismo, y deben ser todos tratados con el mismo valor.
Todo esto, como vemos, es un amplio movimiento, un amplio movimiento que tiene que ver con la Economía, con la Historia, con el Feminismo, con el respeto a los modos de sexualidad diferenciada y con el multiculturalismo, que en este momento reina en las academias norteamericanas.

4- ¿Cuáles son las principales críticas que recibe el Posmodernismo?

En verdad, no estamos diciendo todas las cosas que querríamos decir. Pero vamos a profundizar y desarrollar mucho de los temas que hemos tratado, más adelante. Por ahora, estamos dando lo que consideramos esencial, lo que consideramos no puede no ser dicho de entrada. Pero hay análisis que vamos a hacer más adelante. Como el análisis que hace Foucault de Las Meninas, por ejemplo, que es fundamental. Y otros que ha hecho Baudrillard -que ahora vamos a entrar en él- y hay otros que ha hecho Vattimo, que queremos entrar en ellos. Pero tenemos tiempo, porque esto no va a terminar aquí.

¿Qué es la crítica que se le puede hacer al Posmodernismo? Las críticas más contundentes que se le han hecho es la de una excesiva deconstrucción de la Historia. El Posmodernismo deconstruye la Historia porque también se hermana con Jacques Derrida, el campeón de la Deconstrucción. Y Jacques Derrida es un discípulo directo de Heidegger. Y en Heidegger está el concepto de Destrucción. Todo esto viene de Heidegger. Por eso Heidegger es el Filósofo más importante de la Filosofía Contemporánea. Porque los ha marcado a todos. Porque le han robado todo a Heidegger. El concepto de Deconstrucción viene del concepto de Destrucción Heideggeriano. Y como verán, lo que hacen los Posmodernos es deconstruir la Historia.
Si yo tomo la Totalización de la Historia que hay en Marx, que hay en Hegel, e incluso, que hay en la "Crítica de la razón dialéctica" de Sartre, que es un monumento genial a la destotalización de las totalizaciones. O sea, que habría evitado la necesidad de la deconstrucción.
Pero la deconstrucción viene para mostrar que la Historia está tremendamente, absolutamente fragmentada. La Historia es como un caleidoscopio. La Historia es una multiplicidad.
Entonces, nos preguntamos: Cómo vamos a transformar la Historia, si la Historia es un caos vertiginoso de multiplicidades, que no podemos comprender porque esas multiplicidades terminan por marearnos. Entonces, lo que uno le dice a los Posmodernos es: Bueno, chicos. Un momento. Paren la pelota. Acá hay que hacer aunque sea, síntesis parciales. Acá hay persistencias históricas. No hay una linealidad histórica, pero evidentemente hay persistencias históricas. Hay conexiones históricas. Hay síntesis históricas. Y como diría Sartre, hay totalizaciones históricas que se destotalizan y que dan lugar a otras totalizaciones que también se destotalizan. Y la Historia es un juego constante de Totalización, Destotalización, Retotalización. Es muy compleja la Historia, por supuesto. La Historia está ocurriendo en América Latina, en Estados Unidos, en Europa, en el Islam... Bueno...
Y el golpe al Posmodernismo se lo da, justamente, el Imperio que ampara a las academias en las cuales el Posmodernismo triunfa, el Imperio Norteamericano con la idea de la Globalización.
De pronto, un día, los teóricos del Pentágono, amanecen y dicen: "Muchachos, el Imperio necesita Globalizarse". Y... alguno dirá: "Pero bueno, los Posmodernos se van a enojar, porque los Posmodernos están hablando constantemente contra la idea de una totalización, están exaltando lo fragmentario... de ahí deducen el mercado, de ahí deducen la democracia liberal de mercado, y todo eso nos conviene...". No. No. No. No. Hay que globalizar. Esto es un Imperio y necesitamos globalizar.

Pero, lo peor es que hace su aparición en la escena él, hasta ahora malo de la película: El Oriente.
Hegel había dicho: El Oriente va a dormir siempre, eternamente, su siesta. Porque está fuera de la Historia.
Sin embargo, de ahí, de ese territorio negado... de ese territorio negado, desconocido para Occidente, llega el atentado a las torres gemelas. El atentado a las torres gemelas barre, barre con la fragmentación Posmoderna. Porque establece un acontecimiento universal. Un acontecimiento universal, porque expresa que hay hechos que son universales. Ahí, la multiplicidad, la fragmentación, la caleidoscopización, murió. Hay un hecho universal.

Entonces, los Posmodernos comienzan un eclipse, ya sin retorno -salvo en algunos que más o menos, quizás duren- Pero el siglo XXI acaba con ellos. Porque el siglo XXI, lo que está mostrando es que el belicismo necesita totalizar. Y que la lucha es lucha de civilizaciones, tal como lo dice Samuel Huntington en su libro "El choque de las civilizaciones". Si hay choque de las civilizaciones, nosotros tenemos las dos civilizaciones que Huntington plantea: El Islam y El Occidente. Lo Uno y Lo Uno. Y aparecen los fundamentalismos. Los fundamentalismos son la negación de los pluralismos. Todo fundamentalismo es la exaltación de una verdad. El fundamentalismo Islámico es la exaltación de la palabra de Alá. Y el fundamentalismo Occidental es la fundamentación del Cristianismo Occidental, de Dios. Y Bush, en una de sus frases más excepcionales dice: "Dios no es neutral. Dios está con nosotros". O sea, hay un exceso de religión bélica en el siglo XXI. Murieron todas las pluralidades. Hay fundamentalismos religiosos por todas partes. Todos están armados con bombas atómicas. Resurge China. Resurge Rusia. Pakistán. Corea. Tienen bombas atómicas. Hay una multipolaridad nuclear preapocalíptica. Así yo califico a este momento de la Historia. Lamento que no sea una visión muy optimista. Pero tampoco podemos regalar caramelos.
Este momento es un momento en el cual cualquiera puede apretar un botón. Ya no es guerra fría. La bipolaridad: La Unión Soviética y los Estados Unidos. No. Hay un montón, un montón de irracionales, imprudentes armados hasta los dientes con ojivas nucleares.

Vamos a profundizar todo esto, sobre todo la entrada en el siglo XXI. Este choque de civilizaciones y el Terrorismo. El Terrorismo es un tremendo, un tremendo totalizador.

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